INDIA Y JAPÓN: UNA RELACIÓN REGIONAL PROYECTADA INTERNACIONALMENTE

INDIA Y JAPÓN: UNA RELACIÓN REGIONAL PROYECTADA INTERNACIONALMENTE

Las relaciones indo-japonesas cumplen su 70 aniversario este 2022, y ha sido un largo viaje de siete décadas de hitos significativos y visiones compartidas para el futuro. 


India y Japón son las dos democracias más grandes y antiguas de Asia, y la Asociación Especial Global y Estratégica India-Japón, firmemente arraigada en la historia y basada en valores comunes, es el motor principal para promover los objetivos estratégicos compartidos de los dos países, entre los que destacan la paz y la estabilidad, el estado de derecho internacional y un régimen comercial global abierto. Esto no solo constituye la base de la relación bilateral India-Japón, sino que también subraya los principios por los que trabajan juntos en beneficio de la región del Indo-Pacífico y del mundo en general. 

Sin embargo, lo que ha acercado tanto a estos países, sobre todo recientemente, no solo se remonta a la historia y la religión, sino que también tiene una base económica y política. 

Los intercambios entre India y Japón se han fortalecido debido a la creciente convergencia en asuntos estratégicos, especialmente a partir de 2014, cuando Narendra Modi se convirtió en el Primer Ministro de la India y llevó a la nación a emprender un nuevo intento de consolidación de su influencia regional en medio del auge de China y las transformaciones regionales. 


Narenda Modi y Shinzo Abe (DNA India)

Ambas naciones están convencidas de que deben respaldarse mutuamente si quieren restablecer el equilibrio de poder en Asia. Japón tiene la tecnología e India tiene la mano de obra y las materias primas. La estrecha cooperación es ventajosa para que ambos países puedan hacer frente a posibles vecinos hostiles como China en los mares de China Oriental y Meridional. 

Los intereses de Tokio en el Océano Índico, ya que depende de él para su comercio y suministro de energía, también son claros. 

Pero para llegar al punto en el que se encuentran actualmente es necesario conocer el desarrollo histórico conjunto de estas dos naciones y cómo y por qué sus posturas se han ido modificando con el tiempo. 

RELACIONES HISTÓRICAS 

El primer contacto directo documentado de la India con Japón fue realizado por un monje indio en el año 752 d.C en su viaje a Nara, Japón. La amistad entre India y Japón tiene una larga historia arraigada en  fuertes lazos culturales y en su afinidad espiritual. La Asociación Japón-India se creó en 1903 y, en la actualidad, es el organismo de amistad internacional más antiguo de Japón. 

Desde ese momento, las relaciones históricas indo-japonesas han sufrido diferentes fases de cercanía y lejanía, ligadas principalmente a la afinidad existente entre sus respectivos mandatarios del momento, con una relación especialmente cálida a partir de 2014. 

Cuando India declaró su independencia del dominio colonial británico en 1947, Japón fue una de las primeras naciones en reconocer su soberanía. Además India, por su parte, se negó a asistir a la Conferencia de Paz de San Francisco en 1951, argumentando en contra de las limitaciones que se estaban imponiendo a la soberanía de Japón y firmó con él un tratado bilateral de paz en 1952. El único voto a favor de los japoneses en el Tribunal de Crímenes de Guerra fue emitido por un juez de nacionalidad india. 

Placa conmemorativa en Japón de Radhabinod Pal, el único juez a favor del país (hmn.wiki)

La política exterior de posguerra de Tokio, entre 1952 y 1973, siguió una estrategia de separación de la economía y la política, evitando involucrarse en casi todos los asuntos internacionales. Sin embargo, cuando en 1973 los precios del petróleo se cuadruplicaron, puesto que Japón es un país muy dependiente de la energía, y los Estados Árabes impusieron un embargo petrolero, Japón se dio cuenta de que ya no era posible separar la economía de la política en el ámbito internacional.

A partir de ese momento, Japón, recuperado económicamente de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un país caracterizado por el envío de ayuda al desarrollo e inversiones extranjeras directas. Así, la década de 1980 vio mejorar dramáticamente las relaciones entre la potencia económica mundial que era Japón y el sur de Asia, India en particular, hasta el momento una zona considerada como deprimida socialmente y de poco valor económico o estratégico.  

Los principales factores detrás de esto fueron la ambición de Japón de resurgir como un actor internacional y su búsqueda de mano de obra barata, nuevos mercados, materias primas, y energía. 

Por su parte, las medidas adoptadas para liberalizar la economía india a principios y mediados de la década de 1980 y la expansión de las exportaciones indias y atracción de inversiones de los países desarrollados a principios de la década de 1990 se convirtieron en una prioridad importante en las relaciones bilaterales de la India. Aunque siempre desde una estrategia de no-alineación, para no generar tensiones entre las distintas potencias de la región. Lo que llevó al tour diplomático que supuso un antes y un después en la política internacional japonesa cuando, a principios de los años 90, Toshiki Kaifu, el primer ministro japonés, visitó India, Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka. 

Toshiki Kaifu, primer ministro japonés de 1989 a 1991 (China Daily)

LAS CLAVES DE LA RELACIÓN ACTUAL

Japón ha estado involucrado económicamente en India y en otras partes del sur de Asia durante décadas. El compromiso de Tokio suele tener naturaleza principalmente económica, en lugar de política. Sin embargo, recientemente, un factor importante en la evaluación de la política conjunta de India y Japón es el fortalecimiento de Pekín en la región del Océano Índico y la creciente influencia regional de China en los dominios de defensa y seguridad, economía y política.

Esta colaboración frente a China se puede encontrar, principalmente, en dos áreas

Primero, la asistencia de Japón para mejorar las conexiones de infraestructura entre India y sus vecinos y así reducir su dependencia económica de China. Y segundo, en una creciente colaboración en defensa y seguridad, especialmente en los mares. 

 

CONSTRUYENDO EL FUTURO: ECONOMÍA E INFRAESTRUCTURA

Japón ofrece a la India una asociación beneficiosa, ya que no presiona por una postura rígida y abierta contra ninguna potencia, ni reduce o coarta la autonomía estratégica de la India en ningún aspecto.

Una de las principales prioridades en la búsqueda de la Estrategia del Indo-Pacífico es promover la financiación y construcción de infraestructura crítica para crear vínculos económicos regionales. 

La Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) de Japón ha sido la columna vertebral del crecimiento económico de la India durante mucho tiempo y sigue siendo una de las más confiables y prometedoras. Japón ha proporcionado inversiones para financiar mega proyectos a largo plazo, como las redes de metro de la India o un futuro tren bala. 

El desarrollo de la infraestructura y la conectividad interregional e intrarregional en el Sudeste Asiático, el Sur de Asia, incluidos Sri Lanka, Myanmar y Bangladesh, y los proyectos de colaboración en África son áreas prioritarias con el fin de crear una fuerte presencia internacional para ellos mismos. 

Un desarrollo clave concluido en la Cumbre India-Japón en mayo de 2017 fue el nuevo Corredor de Crecimiento Asia-África (AAGC). Con el objetivo de aumentar la conectividad y de frenar a su vez los reclamos chinos, el AAGC busca vincular el Corredor Económico Mekong-India (MIEC) con la zona de crecimiento Kenia-Tanzania-Mozambique (KTM) a través de los puertos de Kochi, en Japón, y Jawaharlal Nehru, en India, para integrar mejor el economías del Sur, Sudeste y Este de Asia con Oceanía y África. 

Comparación entre rutas (@Dasym_Corp)

 

Aunque el AAGC se encuentra en una etapa incipiente, casi exclusivamente solo en papel, y los detalles de los proyectos en varios sectores, incluidos la salud, la agricultura o la propia conectividad, todavía se están explorando de acuerdo con las prioridades de desarrollo de África, el AAGC es una fuerte alternativa de financiación y crecimiento para los países en desarrollo de África, que hasta ahora habían dependido casi exclusivamente de la financiación china.

Rutas del AAGC (Club of Mozambique)

 

Rutas del Belt and Road de China (Belt and Road Initiative)

De hecho, en China ven esto con cierto recelo, ya que puede actuar como un sustituto de la Iniciativa del Belt and Road. Sin embargo, más que frenar la influencia china, India y Japón también necesitan la cooperación africana para desarrollar los sectores moribundos de sus economías. Incluso para adquirir un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las NU, se requiere el apoyo de África. 

 

SEGURIDAD Y DEFENSA, UNA ALIANZA EN LOS MARES

La segunda mayor área de cooperación es tratar de equilibrar la amenaza de la expansión naval china en la región del Océano Índico. 

En los últimos años, las distintas administraciones japonesas se han centrado en dos países del sur de Asia que perciben como geopolíticamente importantes: Bangladesh y Sri Lanka

Desde la perspectiva de Tokio, Bangladesh está ubicado en la «intersección entre India y ASEAN«, los cuales son los puntos focales del alcance estratégico y económico de Japón en la región. Por su parte, Nueva Delhi considera que la ubicación de Bangladesh es crucial para sus esfuerzos por mejorar la conectividad de la India con el sudeste asiático y ha buscado mejorar los enlaces por carretera y tren con el país. Intereses superpuestos que han llevado a los esfuerzos conjuntos de Japón e India. 

India también impulsó la inversión y colaboración japonesa en la región geoestratégica del noreste de India, con el disputado estado de Arunachal Pradesh, reclamado por China como «Tíbet del Sur». Tiene una importancia estratégica para India debido a sus fronteras con Bangladesh, China, Myanmar, Nepal y Tíbet. La abundancia de recursos naturales y su historia de los movimientos secesionistas han hecho que la integración de la India sea aún más crucial. 

Otra colaboración importante entre India y Japón se encuentra en las Islas Andaman y Nicobar, un archipiélago de 572 islas, que forman un lugar clave para India en la región del Océano Índico debido a su proximidad con Myanmar e Indonesia. 

Japón está otorgando subvenciones para ayudar a mejorar la generación de energía en el archipiélago, no solo con fines civiles, sino también con fines defensivos, ya que estos territorios serían la primera línea de defensa de la India en caso de una amenaza naval de China. India ha estado rechazando cualquier propuesta de asistencia extranjera en las islas hasta que llegó Japón. 


Islas Andaman y Nicobar (Jagran Josh)

Al mismo tiempo, lo que China está haciendo realmente en el Océano Índico, con un número creciente de apariciones navales y con la apertura de una base en Yibuti en 2017, es bastante preocupante para India. Además, como nación con escasez de energía, Japón depende de las importaciones de energía de Medio Oriente y, por lo tanto, el Océano Índico también es de vital importancia para él. 

El otro foco clave de Japón en el sur de Asia es Sri Lanka, al que considera un socio vital para asegurar sus líneas de comunicación marítima debido a su ubicación cerca de las rutas comerciales del Océano Índico. 

India considera la ubicación estratégica de Sri Lanka como su patio trasero y está alarmada por la creciente influencia china en la región a través de lo que se conoce como «Collar de Perlas», un concepto geopolítico relacionado con los supuestos objetivos geoeconómicos y geoestratégicos de China en la región del Océano Índico a través de la construcción de infraestructura comercial y militar a lo largo de sus líneas marítimas de comunicación desde China continental hasta Port Sudan en el Cuerno de África, considerada por India como una amenaza para el poder regional, el comercio y la seguridad nacional. 

La profundización de la cooperación entre India y Japón es una respuesta al proceso anteriormente mencionado. 

Estas vías de colaboración incluyen declaraciones conjuntas y ejercicios militares combinados en el Océano Índico, como los ejercicios navales anuales de Malabar entre India y EE. UU, que han hecho de Japón un participante permanente desde 2015, todo el marco Quad o el Acuerdo de Adquisición y Servicio Cruzado (ACSA) de 2022 que permitiría a la marina india utilizar la base japonesa en Yibuti y a la marina japonesa acceder a la base india en las islas Andaman y Nicobar con el objetivo de facilitar el apoyo recíproco en materia de logística, suministros y servicios entre las fuerzas armadas. 

La idea detrás de tales ejercicios conjuntos es crear una red de partes interesadas para contrarrestar el auge chino y defender así la libertad de navegación, el comercio inclusivo y la estabilidad en la región.

DIFICULTADES Y FRENOS EN LA RELACIÓN

Sin embargo, todas estas asociaciones e intenciones conjuntas pueden tener una contrapartida y resultar contraproducentes tanto para la India como para Japón si no se gestionan con cuidado, pudiendo provocar el estancamiento o la falta de eficacia de algunas de ellas. 

India es cautelosa sobre las implicaciones estratégicas de la Iniciativa china Belt and Road (BRI), ya que adeuda a las naciones participantes y tampoco respeta la integridad territorial de otros países, como con el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), que pasa por el territorio en disputa de Cachemira. 

Sin embargo, Pakistán, ubicado justo al lado del Golfo Pérsico, podría ser un socio importante para Japón en términos de ayudar a asegurar sus rutas marítimas de energía, algo que puede no ser adecuado para India. Además, desde 2004, China ha emergido como el actor económico dominante en el país a través de la promoción de grandes proyectos de infraestructura. Un Pakistán demasiado cercano a China tampoco conviene a los intereses de India. 

El ideal de no-alineación es muy claro en la política de India hacia Japón para evitar ser visto como aliado militar o económico contra China. India lo hace negándose a aliarse abiertamente con Japón a través de compromisos formales o tomando un largo período de tiempo de precaución para decidir el curso de acción futuro pese a las constantes presiones y quejas japonesas. 

Con respecto a la estrategia de Japón, pueden surgir otros desafíos en el futuro a partir de la estrecha alineación de Tokio con Nueva Delhi. Además de las complicaciones con Pakistán, los vecinos de India han albergado históricamente preocupaciones sobre la interferencia del país en sus asuntos internos, lo que los ha acercado a China. 

Por lo tanto, la cercanía de Japón a la India puede ser una carga para Tokio si surgen tensiones políticas entre la India y sus vecinos, lo que provocaría sus renuncias a aceptar iniciativas conjuntas indo-japonesas para no confrontar con China. 

 

CONCLUSIÓN 

Recientemente se ha producido un cambio de paradigma notable en los lazos entre Japón e India. Bilateralmente han dado paso a varias iniciativas nuevas, que van desde lazos de seguridad y defensa hasta asociaciones económicas y culturales. El comercio y las inversiones de Japón en India han crecido hasta el punto de que India es ahora el mayor beneficiario de ayuda de Japón. 

Sin embargo, a pesar de una asociación económica fuerte y vigorosa entre India y Japón, la relación bilateral ha estado funcionando muy por debajo de su capacidad en términos de iniciativas de defensa y seguridad económica y política. Se necesitaría más iniciativa para lograr el potencial no realizado de varias décadas de oportunidades perdidas en las que los países podrían haber colaborado y progresado de manera conjunta. 

Con el propósito de lograr el objetivo de hacer del Indo-Pacífico una arteria para el crecimiento y la prosperidad, India y Japón deben intensificar sus esfuerzos en encontrar oportunidades para desarrollar una conectividad real y una economía regional sólida a pesar de posibles factores disuasorios, como una infraestructura deficiente, leyes laborales ineficaces y cuellos de botella administrativos para los inversionistas japoneses en la India. 

Una forma de lograrlo es empleando la ayuda al desarrollo japonesa en el noreste de la India, las islas Andaman y Nicobar y otros lugares estratégicos similares en la región del Océano Índico, así como participando más intensamente a través de las fuerzas de defensa de la marina, la fuerza aérea y el ejército de los dos países. 

Los proyectos de infraestructura transfronterizos necesitan ser tratados en profundidad de manera urgente si Nueva Delhi y Tokio quieren aprovechar su alcance económico y estratégico y debilitar la influencia china, ya que China sí que ha construido una fuerte presencia en la región, y no espera a sus vecinos.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

Sobre el Autor

José Antonio Rosa Cascales

Analista Colaborador del área de Asia-Pacífico en GEOPOL 21. Apasionado y admirador de la cultura asiática en general y japonesa en particular. Estudiante de Japonés y Graduado en Relaciones Internacionales con Máster en Análisis de inteligencia, liderazgo y diplomacia.

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