La historia reciente de Irlanda del Norte está marcada por treinta años de enfrentamiento armado urbano dentro de un conflicto religioso y cuasi étnico que intentó sembrar el pánico entre 1968 y 1998, año de la firma del Acuerdo de Viernes Santo.

Los principales representantes de la violencia en el proceso denominado ‘The Troubles’ fueron los republicanos católicos irlandeses (a través del grupo paramilitar IRA y sus escisiones) y unionistas protestantes británicos (lucha armada representada por la UDA y la UVF como grupos mayoritarios). El Acuerdo de Viernes Santo llegaría para restaurar la autonomía de la nación constituyente y establecer la paz en las islas de Gran Bretaña e Irlanda. Sus principales puntos eran la constitución de un ejecutivo compartido entre los dos grupos principales involucrados en el conflicto a través de la figura del First Minister y el deputy First Minister.

Junto a estas demandas, la devolución de la autonomía a la nación norirlandesa se completaría con un sistema legislativo propio, la expulsión del ejército británico y la transformación de la policía militarizada en un cuerpo al servicio de la ciudadanía.

Si bien los unionistas católicos siempre han sido la fuerza más importante desde las elecciones de 1998, en 2022 se produjo un giro importante: el Sinn Féin, (republicanos católicos), se alzaba con la victoria y con 27 de los 90 asientos de la Asamblea, por lo que será ahora Michelle O’Neill quien intente formar un nuevo gobierno para intentar solventar y dejar atrás años de vacancia gubernamental, enfrentamientos, víctimas y dar paso a la convivencia.