El nuevo escenario internacional nos hace replantear los conflictos históricos para poder actualizarlos y entenderlos a través de las temáticas actuales. En su mayoría, a los intereses detonantes de los mismos (básicamente anclados en lo territorial y en cuestiones de soberanía), se le pliegan nuevos intereses y elementos estratégicos importantes que se encuentran en el presente y muchos proyectados al futuro, lo que muchas veces vuelve a recrudecer los enfrentamientos y resurge la necesidad de quitarlos de los libros de historia y colocarlos en las portadas de los periódicos actuales. 


LAS MALVINAS 40 AÑOS DESPUÉS DE LA GUERRA

Hace ya un poco más de 40 años, en la madrugada del 2 de abril de 1982, comenzaba una de las operaciones militares conjuntas mejor ejecutadas de la historia militar: la Operación Rosario. Luego de varios retrasos, se iniciaba con diversos desembarcos de tropas del Ejército y la Armada argentina en las Isla Soledad, y que en no más de 8 horas cumple todos sus objetivos de forma completa. Es así como la República Argentina logra nuevamente (para la tarde de ese mismo día) ejercer la soberanía plena en las Islas, completar la operación militar sin producir bajas civiles o militares en el enemigo (solo 1 baja propia, el CF Giachino), lograr la rendición de las tropas británicas guarecidas, establecer el gobierno local y una guarnición militar, para así recomenzar las negociaciones interrumpidas con el Reino Unido de Gran Bretaña sobre la soberanía. 

Emotivo acto del izado de la bandera argentina en las islas Malvinas tras la recuperación de la soberanía. (Wikipedia)

Pero esta operación, a pesar de cumplir sus objetivos tácticos, no cumplió los estratégicos que se buscaban para poder ejercer las operaciones diplomáticas planeadas para negociar la soberanía. El gobierno argentino no logró el apoyo internacional deseado/esperado (el entonces Presidente -de Facto- Leopoldo F. Galtieri previó un apoyo de los EE.UU., quienes finalmente apoyaron al Reino Unido e incluso votó en la OEA para definir como agresor a Argentina y evitar el accionar el TIAR, por ejemplo), cesaron los apoyos militares (donde las FFAA obtenían muchos de sus insumos, sobre todo desde Francia), no se estimó la respuesta militar británica (que organizó la flota más grande desde la IIGM), no se planificó a detalle la respuesta a la acción militar británica (lo que produjo los problemas tácticos y logísticos que luego sufrieron las tropas argentinas desplegadas, ni tampoco se planificó la defensa de las islas de forma completa), y principalmente, no se materializó un proceso diplomático para forzar las negociaciones.

Movimientos militares desde Reino Unido y Argentina durante la duración del conflicto entre abril y junio de 1982. (Wikipedia)

Es así, que el 14 de junio de 1982, las tropas argentinas cesan el combate para rendirse a la Task Force británica, y desde ese momento hasta la actualidad, el control efectivo del territorio es ejercido por el Reino Unido de Gran Bretaña, denominados como el Territorio de Ultramar de las Islas Falkland. Argentina por su parte administra los territorios como la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

 

UN POCO DE HISTORIA: EL PORQUÉ DEL CONFLICTO

Situadas a unos 346 km de la costa de Argentina y unos 12.761 de las costas de Gran Bretaña, han desembocado en un enfrentamiento diplomático entre ambas naciones (y militar durante la Guerra de 1982), y se encuentran en disputa desde 1833.

En Argentina se celebró el Día de la Independencia con un desfile militar en la capital, Buenos Aires, el 9 de julio de 2019. Los veteranos de guerra argentinos que lucharon contra los británicos en la Guerra de las Malvinas, participaron en la ceremonia, que cerró el tráfico en la Avenida del Libertador en el barrio Palermo. (Muhammed Emin Canik – Agencia Anadolu).

Se puede profundizar más en las cuestiones históricas consultando el  artículo ya publicado en GEOPOL 21 “CONFLICTOS SIN RESOLUCIÓN EN AMÉRICA DEL SUR: ¿UN CONTINENTE ESTABLE TERRITORIALMENTE?”

 

LA ACTUALIDAD: LA UBICACIÓN GEOESTRATÉGICA 

La pregunta que se puede dar luego de saber sobre el conflicto es: ¿Por qué Gran Bretaña le da tanta importancia a este archipiélago? ¿Por qué una potencia militar y económica mundial se embarca en una guerra por unas islas a más de 12 mil kilómetros de sus costas?

Las respuestas son varias y podemos ir enumerándolas a continuación:

  1. La primera se da en la ubicación geoestratégica de las mismas, que sirve al Reino Unido para colocarse bien dentro del hemisferio sur, con territorios propios de ultramar que puedan ser gestionados estatalmente en pos de sus intereses geopolíticos. 

Hay varios casos similares que prueban esta idea del Reino Unido de posicionarse en lugares estratégicos geográficamente: los enclaves de Gibraltar y las bases soberanas en la Isla de Chipre (proyectadas al Mediterráneo y al Medio Oriente), las islas en el Caribe (Anguilas, Bermudas, Caimán, Turcas y Caicos, Vírgenes Británicas, Montserrat; proyectadas al Atlántico Norte y América Central/Sur), en el Atlántico Sur (Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, Ascensión, Santa Elena, Tristán de Acuña; proyectadas a África, América del Sur y Antártida), y en el Índico (70 islas en el océano Índico: Chagos, Aldabra, Farquhar y las islas de Des Roches; proyectadas hacia Asia-Pacífico). En algunos de los casos, otros países reclaman por la soberanía de estos territorios que son: Gibraltar por España, las bases soberanas en la Isla de Chipre por Chipre, Malvinas-Georgias-Sandwich del Sur con Argentina, los Territorios Británicos en el Océano Índico con Mauricio y Seychelles. 

Ubicación de los territorios de ultramar del Reino Unido en la actualidad. (Policy Mogul)

Como para visualizar en números, estos territorios poseen una población aproximada de 250.000 personas (entre civiles habitantes y personal movible) y una superficie terrestre de más de 17.952 kilómetros cuadrados.

En el caso Malvinas, podemos ubicar a las Islas en un paso obligado para el cruce interoceánico pacífico-atlántico. Destacaremos que las únicas dos formas de paso entre ambos océanos es el canal de Panamá (por el Mar Caribe, con su respectivo pago de tasas), y por el sur en sus variantes: el Estrecho de Magallanes, el Canal de Beagle y el Estrecho de Drake. Destacaremos que por estas rutas pasan unas 1000 embarcaciones anuales (datos 2019), siendo las potencias del Pacífico las que más la utilizan (sobre todo las flotas pesqueras). Si bien el uso de esta ruta no es tan masivo, es la única opción al Canal de Panamá para el cruce interoceánico

Ubicarse a no más de 800 kilómetros de este nudo navegable, le da a Gran Bretaña (como potencia) una ubicación privilegiada en lo que respecta al poder de monitoreo y la posibilidad de ejercer un control marítimo (y aéreo) hacia el mismo en un corto/mediano plazo.

2. La segunda de las ventajas es la proyección antártica actual hacia sus bases instaladas.  A fin de mantener las bases científicas en territorio antártico, poseer una base militar y la posibilidad de poder fondear buques logísticos y de guerra a una distancia tan cercana, es una ventaja estratégica importante, además de servir de puente aéreo.

3. En tercer lugar, destacaremos también que Gran Bretaña tiene un sector de soberanía reclamado en el continente blanco, que es tomado por la proyección de las Islas británicas, y que se superpone a los reclamados por las Repúblicas de Argentina y Chile. Como sabemos, el continente blanco no posee soberanía, declarando en el Tratado Antártico de 1959 que dicta que “la Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos” (art. I). Con ese fin prohíbe “toda medida de carácter militar”, y cualquier reclamo de soberanía. Es por ello que las Islas Malvinas toman vital importancia: le da a Gran Bretaña la ventaja de poseer una base militar a unos escasos 1200 kilómetros desde la Gran Malvina, y unos 890 desde las Islas Orcadas. 

Zonas reclamadas en el Continente Antártico (sputniknews.com)

Si bien el tratado sigue siendo respetado por todas las naciones (firmantes y no firmantes), poseer una base cercana a ambos países para poder discutir la soberanía antártica y controlar el territorio reclamado en un futuro, es una gran ventaja estratégica.

LA OTRA CARA: LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS GEOECONÓMICOS 

Sin intentar restar importancia a los estudios geopolíticos de las Islas Malvinas, en la actualidad, la base del conflicto subyace en otro elemento del estudio internacional: el económico.

La ubicación geográfica da acceso a muchos recursos naturales estratégicos presentes y futuros, dando una ventaja competitiva a la nación que pueda controlarlo y poder obtener ganancias de su explotación, como así aumentar su ventaja geopolítica al manejar recursos escasos, sobre todo.

La explotación pesquera es la base económica principal de los malvinenses: establecida como un puerto ballenero por excelencia desde mitades/fines del siglo XIX, y aumentado con la explotación más moderna de especies como el calamar, peces y moluscos en general. 

En lo que respecta a licencias, Gran Bretaña marca su derecho exclusivo de pesca en un radio de 200 millas náuticas dentro de dos zonas, en total un área de aproximadamente 60,000 km2 cuadrados. 

En 2019, exportó un estimado 200.000 toneladas, con un valor de $257.3 millones de libras esterlinas, siendo sus dos grandes compradores España (país a favor del reclamo argentino, 78%) y Estados Unidos (6%). El calamar representa aproximadamente el 75% de la captura anual en un año típico. El otro cuarto se compone de merluza negra, bacalao, hoki y merluza.

La zona rayada marca la extensión de plataforma continental reclamada por Argentina (DW.com)

Cabe destacar que Gran Bretaña ha establecido su propia zona económica exclusiva, que obviamente está situada dentro de la plataforma continental argentina. Esto produce un marcado conflicto de intereses, sobre todo en el otorgamiento de las licencias para explotación que, al ser unilaterales, pasan a ser ilegales para la otra parte del conflicto. 

Le sumaremos como dato, la depredación del Mar Argentino por parte de las flotas chinas, que se ubican en la milla 201, y que muchas veces realizan pesca ilegal adentrándose en aguas argentinas. Destacaremos también un problema propio de Argentina (y de muchos países de la región) como es la poca capacidad de control de sus aguas territoriales, con escasos recursos digitales/analógicos (radares y/o satélites, etc.), como también con muy pocos buques y aviones a disposición para controlar un total de 940.000 Km2 de Mar Argentino y una plataforma continental submarina de 1.700.000 km2.

La segunda actividad económica es también tradicional: la cría de ganado ovino y la producción de lanas. Por muchos años esta ha sido la primera actividad y la que mayores dividendos dio a las Islas Malvinas, siendo Georgias el lugar elegido por los balleneros. En este sector, la producción es de aproximadamente de unos 3/7 millones de libras esterlinas anuales, con una población de 487.000 ejemplares en promedio, entre cabras, ovejas y otras especies.

El turismo se ha compuesto como el tercer motor económico, pero que cada vez gana más adeptos y se acomoda como un ingreso importante a la economía de los isleños. El 2019 fue el año récord, con 92.256 visitantes. La contribución total a la economía de las Islas fue de casi 18,6 millones de libras esterlinas, pero la misma se vio interrumpida por la pandemia de COVID 19, y que todavía no ha acaparado dichos números. Este turismo se da principalmente con el movimiento de cruceros, visitas a los territorios donde se combatió en 1982, turismo científico, y como escala previa al turismo antártico.

Y como párrafo aparte, colocaremos el nuevo dilema económico, y que ha enfrentado nuevamente a la Argentina con GB: la exploración y posibilidad de explotación petrolera.

El primer capítulo de la gestión de estos recursos tiene casi el mismo inconveniente que con la pesca: el otorgamiento de licencias. En 1995 se comenzaron a destinar a licitación los primeros permisos de exploración para hallar hidrocarburos en la zona cercana a las Islas Malvinas. Destacaremos que la política diplomática en la Argentina en estos años se ubicaba en un lugar muy distinto al actual: se buscaba un apoyo internacional para respaldar los préstamos del FMI, se buscaba colocarse como país pro OTAN en Sudamérica, y comenzaba también un mal llamado plan de “enamoramiento” de los Kelpers, para que aprobaran las acciones diplomáticas tendientes al reclamo de soberanía. 

Pero de este primer capítulo mucho más no pasó: las licencias fueron caducando y parecía que las exploraciones no daban los resultados esperados. Pero el segundo capítulo estalla con el primer contacto positivo: varias compañías petroleras comenzaron nuevamente entre 2010 y 2012 a realizar exploraciones, logrando encontrar yacimientos de petróleo comercial en mayo de 2010 (en la zona llamada Sea Lion, al norte de las islas, pero dentro del área de exclusión británica) de aproximadamente unos (estimados) 242 millones de barriles. Desire Petroleum, una compañía británica, anunció que perforaría por lo menos cuatro pozos, de los cuales no pudo concretar ninguno por falta de plataformas para alquilar que cumplan con los requisitos para operar en un lugar tan inhóspito, con condiciones marítimas muy extremas, y con un suelo muy difícil de perforar a profundidades muy grandes.

Proyectos de prospección petrolera en el entorno de Malvinas. (Boca de Pozo)

En 2015 las compañías Premier Oil y Rock Hopper comenzaron a establecer los planes para la extracción de los primeros pozos ya registrados y cartografiados anteriormente, pero la situación mundial del precio del petróleo hizo que la instalación de los pozos no sea más rentable, por lo que Premier Oil tuvo que archivar el proyecto (estimado en $1.800 millones de dólares) hasta que los precios del petróleo se recuperasen. Cabe destacar que, hasta la fecha, la incertidumbre en el mercado del precio del petróleo hace que el desarrollo de una industria de hidrocarburos sea más arriesgado en lugares remotos, sumado a los efectos post pandemia COVID 19. De igual manera, el gobierno de las de las Islas espera nuevamente que estos proyectos vuelvan a su curso, y aprovechar a convertirse en una petro-economía.

Pero a estas actividades de GB le corresponden una respuesta argentina. Algunas de las respuestas diplomáticas que salieron desde la Cancillería fueron contundentes:

“Estamos iniciando el proceso de sanción a empresas que están vinculadas a la exploración y explotación hidrocarburífera en la plataforma continental argentina y en la Cuenca de Malvinas Norte sin autorización del gobierno argentino. Las leyes 26.659 de Hidrocarburos de 2011, y la modificación, la 26.915 del año 2013, son taxativas respecto de la prohibición de explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización del gobierno argentino” decía el entonces Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus.

La posición de Argentina con esta frase es bastante clara: no existe reconocimiento de licencias otorgadas desde las Islas, y sanciona a las empresas que realicen actividades sin autorización del gobierno argentino. 

Asimismo, pudo obtener el apoyo de varios organismos internacionales a los reclamos por las exploraciones: la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el G77 + China, la CELAC, el Mercosur, la Cumbre Iberoamericana, la UNASUR y la OEA. También, se reclama la Resolución 2065 de las Naciones Unidas para que haya una resolución definitiva y pacífica bilateral; como también reclama el cumplimiento de la Resolución 3149 de Naciones Unidas que plantea que ninguna de las dos partes puede tener algún tipo de acción unilateral sin autorización de la otra. Estas quejas diplomáticas se suman a las ya ejercidas por los ejercicios militares que se realizan anualmente en las Islas por las FFAA del Reino Unido.

En 2020, el Foreign Office presentó quejas diplomáticas formales al gobierno argentino, por el avance en el Congreso para establecer una Ley que termine de formalizar el incremento de las millas en la plataforma submarina aprobada por la COVEMAR, pero avanzando también en un proyecto sobre las sanciones a la pesca ilegal en aguas circundantes a las Malvinas, incrementándolas. 

La respuesta británica termina siendo más sutil: en noviembre de 2022 se realizó la visita protocolar de la Princesa Ana a las Islas. Y para diciembre, se anunciaron los ejercicios militares anuales de “protección de las Islas” con la supuesta participación de ejércitos extranjeros (miembros de las FFAA de la República de Kosovo, que actuarían como observadores), planificado para realizarse en 2023.

Además, Argentina está actualmente en la discusión sobre la explotación de hidrocarburos off shore, intentando establecer una reglamentación actualizada. Pero la presión de muchos grupos ecologistas está haciendo que la misma se retrase. Destacaremos que estas organizaciones plantean el caso del Golfo de México como ejemplo, aduciendo que accidentes similares en la zona de Malvinas o cerca de la Antártida tendrían catastróficas consecuencias para los ecosistemas marinos, e incluso con una proyección global. 

 

LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS GEOESTRATÉGICOS ACTUALMENTE 

Desde 1982, Argentina colocó a la cuestión Malvinas como una política de Estado: el reclamo por los derechos soberanos se estableció como irrenunciable en su Constitución Nacional (1994), y mantiene el tema como parte de toda acción diplomática frente al Reino Unido. En cambio, Gran Bretaña ha adoptado una posición de no discusión, manteniendo su postura de libre determinación de sus ciudadanos (reconocidos como británicos desde 1983, un año después de la guerra), a pesar de las diferentes instancias de diálogo que se han intentado abrir desde entonces. 

El hito argentino en lo diplomático, se da con la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se obtiene la Resolución 2065. La misma, indica que en “las negociaciones para encontrar una solución a la disputa deben ser tenidos en cuenta los intereses de los habitantes de las islas, y no sus deseos, excluyendo la aplicación de la libre determinación para este caso en particular”.  

Las reivindicaciones y al representatividad de las Malvinas en la vida social y política de Argentina siguen teniendo un gran peso. (Misión Argentina Permanente ante Organismos Internacionales).

Parecía que luego de la Guerra de Malvinas, el conflicto ingresaría en el camino de la negociación diplomática, empujada con las nuevas ideas de la ONU (sobre todo en la descolonización) y una realidad mundial que así lo requería. Pero la actualidad es distinta: la gestión de nuevos recursos económicos y estratégicos vuelve a gestionar una tensión diplomática que podría desembocar nuevamente en una tensión militar, a pesar del compromiso de ambos países a respetar la paz y la seguridad de los habitantes de las Islas.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.