En un contexto de grave crisis diplomática y económica para Europa, Azerbaiyán, una de las potencias regionales del Cáucaso, se ha erigido como importante socio comercial y estratégico de la UE, especialmente en materia de suministro. Pese a ello, aspectos como el recrudecimiento del conflicto en el Nagorno-Karabaj o la violación sistemática de derechos fundamentales por parte de la familia Aliyev, hacen cuestionar cualquier posible alianza con el país euroasiático.


Enclavada al sur de las montañas del Cáucaso, en la región conocida como Transcaucasia, nos encontramos la República de Azerbaiyán, un Estado soberano al oriente de Europa y Asia Menor, que baña sus costas en aguas del Mar Caspio. Desde su independencia en 1990, la realidad política de Azerbaiyán se ha caracterizado por dos aspectos fundamentales: por un lado, las disputas territoriales con su vecina Armenia, con quien mantiene una enconada rivalidad por los dominios del Nagorno Karabaj, una región histórica de mayoría armenia en el corazón de su territorio; y, por otro, el régimen dictatorial de los Aliyev, la familia más importante del país que ha concentrado el poder político de forma exclusiva e ininterrumpida desde 1993.

Situación geográfica de Nagorno Karabaj (color marrón) entre Armenia y Azerbaiyán (La Vanguardia)

 

En los últimos meses, Azerbaiyán ha copado las portadas de algunos de los principales medios internacionales a raíz del recrudecimiento de las tensiones con Armenia en el Karabaj, con quien mantiene una posición casi irreconciliable y dependiente de la intermediación de Rusia, así como por el reciente acuerdo de suministro celebrado con emisarios de la Comisión Europea en Bakú el pasado mes de julio.

Aprovechándose del momento de inestabilidad generado tras el inicio de la guerra en Ucrania, Azerbaiyán ha adoptado una postura aún más agresiva y dominante en el Karabaj en su condición de potencia armamentística en el Cáucaso, creando a cambio lazos comerciales y estratégicos con la UE, al tiempo que preservando sus relaciones de poder con el resto de Estados vecinos de la zona.

Este equilibrio de poderes, sin embargo, estaría provocando un progresivo acercamiento de Armenia a Rusia en el conflicto, un factor que podría llegar a enardecer las tensiones en la región y a poner en peligro los frágiles compromisos de paz adoptados sobre el territorio.

Manifestante ondeando la bandera azerí (Anadolu, 2020)

LA REPÚBLICA DE AZERBAIYÁN: EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y ESCENARIO POST-SOVIÉTICO 

Azerbaiyán, también conocido como Azärbayjan Respublikasi, es una república presidencialista de mayoría chií, cuya capital, Bakú, representa el mayor puerto comercial en aguas del Mar Caspio. Tras su independencia de la URSS en 1990, Azerbaiyán atravesaría unos primeros años de inestabilidad política debido al estallido de la guerra en el Karabaj en 1988 y al colapso de la economía soviética tras la caída de ésta.

Una de las personalidades más célebres de este período, y a su vez figura clave en la transición política del país, sería Heydar Aliyev, primer presidente de la república y ex líder del partido comunista. Una vez alcanzado el poder ejecutivo por medio de su formación Nuevo Azerbaiyán, Aliyev padre reconduciría esta situación mediante la aplicación de un régimen autocrático y personalista, caracterizado por el intenso desarrollo de su economía – particularmente de su sector petrolífero – y la supresión de la disidencia. En el año 2003, a la muerte de éste, su hijo Ilham le sucedería en el cargo, desarrollando desde su llegada una intensa política de culto a la personalidad de su padre.

Ilham (derecha) en una fotografía junto a su padre (AHIK, 2022)

Uno de los principales aspectos a analizar bajo el mandato de éste, será el de su política energética, debido al tremendo impacto de ésta dentro de su economía.

Ejerciendo primero como vicepresidente de la compañía SOCAR desde 1994, y más adelante como Primer Ministro, Ilham Aliyev continuaría el legado de su padre también en gestión energética, llevando para ello a cabo multitud de iniciativas y programas orientadas a este ámbito. Como resultado de esto, Azerbaiyán experimentaría un notable crecimiento económico a principios de este siglo, recayendo buena parte de su economía en el sector de los hidrocarburos hasta nuestros días. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Azerbaiyán goza de importantes reservas de crudo y gas natural, constituyendo estas exportaciones más de un tercio de su PIB actual según estadísticas del año 2021.

Principales sectores económicos en Azerbaiyán (FESEI.org)

En este sentido, es probable que la dependencia energética europea haya hecho que las relaciones entre Azerbaiyán y la Unión Europea se hayan intensificado en los últimos años, encontrándose éstas principalmente enmarcadas por el Acuerdo de Cooperación y Colaboración suscrito en el año 1999, por el que ambas partes se comprometen al fomento del comercio, el desarrollo económico y el intercambio cultural entre ellas. Además, Azerbaiyán forma parte de la denominada Política de Vecindad de la UE, una iniciativa comunitaria que rige las relaciones de ésta con sus socios meridionales y orientales, así como de la Asociación Oriental, una iniciativa conjunta que engloba a varios países euroasiáticos de la zona.

No obstante, y pese a la consecución de algunos objetivos comunes en materia de suministro, son varios los frentes abiertos para el Estado azerí en términos de cooperación con la UE, en asuntos tales como la integración cultural, el respeto por los derechos humanos o la aplicación de una democracia plena, entre otros.

De acuerdo con organizaciones internacionales como Freedom House, Azerbaiyán representa a día de hoy un Estado autoritario, marcado por la corrupción, la falta de transparencia y la violación sistemática de libertades civiles. Azerbaiyán ocupa en la actualidad el puesto número 88 en el ránking de desarrollo humano (IDH) y goza de la calificación de Estado no libre para diversos organismos internacionales.

 

LA GEOPOLÍTICA DE AZERBAIYÁN: DINÁMICAS INTERRREGIONALES EN UN VECINDARIO INESTABLE

A la hora de analizar las relaciones de Azerbaiyán con otros países de su entorno, debemos destacar los históricos vínculos que han unido a ésta con dos de sus más poderosos vecinos de la región: Turquía y Rusia.

Respecto a las relaciones de éste con el Estado ruso, Azerbaiyán ha sido tradicionalmente percibido por Moscú como una amenaza y una oportunidad simultáneamente, en su calidad de puente entre Europa y Asia a través del Cáucaso. Pese a las buenas relaciones que unen al Kremlin con su enemiga Armenia, Bakú se ha convertido en un importante aliado para Rusia en la región, con vistas a mantener su influjo en la esfera post-soviética. Por su parte, Azerbaiyán, que habría visto con escepticismo inicial una posible alianza con Rusia, habría suavizado su postura respecto a ésta, especialmente tras no haber obtenido una respuesta satisfactoria a sus demandas de cooperación por parte de los demás socios occidentales.

Ilham Aliyev en un encuentro con Vladimir Putin (Azertag, 2018)

Por otro lado, nos encontramos con Turquía, el principal aliado azerí en la región. Tras declararse la independencia de Azerbaiyán en 1991, Turquía se convertiría en el primer Estado en reconocer oficialmente su soberanía, un acto simbólico que daría buena muestra de la gran relación que une a estos dos países. Dicha amistad encontrará su razón de ser en el denominado movimiento panturquista o panturquismo, un movimiento ideológico de origen túrquico del cual Ankara ha sido líder y promotor desde la caída del Imperio Otomano a principios del siglo XX. Una prueba de esto sería el apoyo incondicional de Turquía a Bakú durante su lucha por el Nagorno-Karabaj, reafirmando su apoyo al Estado azerí en el conflicto en declaraciones oficiales del pasado mes de septiembre.

Finalmente, al hablar de otros actores en la región, no podemos olvidarnos de Irán. Pese a la proximidad geográfica entre ambas y al hecho de que las dos cuentan con población mayoritariamente chií en su territorio, Teherán y Bakú difieren en el tratamiento que ambas dan a la religión dentro del Estado. Así, por un lado, nos encontraremos con el modelo teocrático de los Ayatolá, fuertemente arraigado en la tradición musulmana chií, frente al modelo secular de los Aliyev, más aperturista respecto a los valores occidentales. Este factor, junto a la gran influencia otomana en el país, habrían supuesto un importante obstáculo para Irán en sus relaciones con el país, limitándose a mantener una postura ‘pragmática’ sobre el conflicto.

 

EL NUEVO ACUERDO EUROPEO-AZERÍ: ¿UNA TRAMPA PARA EUROPA?

En conversaciones del pasado mes de julio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen se reunió en Bakú con su homólogo Ilham Aliyev para la firma de un nuevo contrato de suministro con el que incrementar las importaciones de gas azerí a Europa hasta 2027. Este contrato, que supondrá un aumento de las importaciones de gas de los 8 a los 20 mil millones de metros cúbicos, tendrá por objetivo reducir la dependencia gasística de Rusia, en un contexto de grave crisis energética y social para Europa. Este acuerdo, sin embargo, ha sido abiertamente criticado por algunos medios y organismos internacionales, en lo relativo a la defensa de los derechos humanos, el aumento de las hostilidades en el Karabaj, o en base a los compromisos verdes de la Unión en sus objetivos de medio ambiente.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reunida en Bakú el pasado 18 de julio (De Telegraaf, 2022)

CONCLUSIONES 

Calle Nazimi en Bakú (Lonely Planet, 2017)

Con el aumento de las restricciones de gas por parte de Rusia, el incremento generalizado de la inflación y el estancamiento del conflicto en territorio ucraniano, la UE busca nuevos socios en mitad de una crisis política e institucional sin precedentes. Pese a ello, cabe preguntarse hasta qué punto es rentable afianzar lazos con un Estado donde la corrupción y el autoritarismo campan a sus anchas, mientras el conflicto en el Karabaj sigue enconándose sin una solución pacífica a corto plazo. Sólo el tiempo dirá si este nuevo acuerdo supondrá una cura a los problemas actuales de Europa o si por el contrario traerá nuevos quebraderos de cabeza a la Unión Europea en un futuro.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.