La expansión de la OTAN – Organización y Tratado del Atlántico Norte – hacia el este de Europa es una realidad desde finales del siglo XX con el objetivo de ejercer un dominio estratégico sobre el bloque ex-soviético. Así, en las últimas décadas, las tensiones en Ucrania reflejan que países como Rumanía y Bulgaria se constituyen como pilares estratégicos en la geopolítica.

La expansión hacia el Este, el principal objetivo

La OTAN (creada en 1949 para contrarrestar el peso militar de la Unión Soviética y sus Estados satélite) es una organización internacional cuyo fin es mantener la seguridad colectiva de las áreas en las que está presente, continuando con su actividad a pesar de que el orden mundial ha mudado desde la desintegración del bloque socialista.

De esta forma, los nuevos Estados, ya fuera de la influencia soviética, se fueron sumando a la iniciativa militar occidental, siendo la República Checa, Hungría y Polonia los primeros en unirse en 1999 y, 2004, el año en el que Rumanía y Bulgaria se adhirieron a la organización, incluso antes que a la Unión Europea (2007). Desde el momento de la entrada de estos dos Estados balcánicos, la OTAN ha puesto en marcha un sistema de refuerzo en sus territorios – NFIU’s o NATO Force Integration Units – con el objetivo de responder, en el menor tiempo posible, ante cualquier cambio en la seguridad local y, por ende, de todos los miembros, siendo la Federación Rusa la entidad que se pretende mantener ‘alejada’. 

Rumanía y Bulgaria se conforman así como dos países clave en la defensa de una de las zonas más inestables en las últimas décadas: el Mar Negro, no solo por la presencia de Rusia, sino por los deseos de la OTAN  de asumir como miembros a Ucrania y Georgia, dos países del área de influencia de Moscú. Para ello, la organización militar cuenta con diversos sistemas en los territorios de ambos países de la UE: En Rumanía tanto ‘sistemas antimisiles SM-3’ (en una colaboración tierra-mar con la US Navy) como un ‘radar AEGIS’, situado en Deveselu y cuyo objetivo es la detección y destrucción de misiles balísticos en vuelo fuera de la atmósfera, y mismo bases aéreas relevantes como la presente en Constanza, al este del país (Base Mihail Kogălniceanu).

En el caso de Bulgaria, la OTAN ha modernizado en las últimas décadas dos bases aéreas cuya finalidad es poder movilizar aviones caza en tiempo récord ante situaciones de escalada en las tensiones del área, tal y como está ocurriendo en las últimas semanas con Ucrania. Así, la presencia de la OTAN y de los EE.UU. en territorio búlgaro se centra en dos bases aéreas (la de Bezmer y Graf Ignatievo) y un campo de entrenamiento militar en Novo Selo, próximo a Bezmer.

Bases aéreas, radares y campos de entrenamiento de la OTAN y EE.UU. en Bulgaria y Rumanía. Elaboración propia.

Ucrania 2014 y 2022: ¿Qué papel asumen Rumanía y Bulgaria?

2014 supuso el inicio de una nueva escalada en las tensiones en el Mar Negro como consecuencia de la intervención de Rusia en Ucrania y la anexión de la península de Crimea (ilegal según el Derecho Internacional ya que supone la usurpación de parte de un territrorio soberano) por parte de las tropas rusas, lo que llevó a la OTAN a aumentar su peso tanto en la zona báltica como en Rumanía y Bulgaria.

Desde esta fecha, y ante lo que la OTAN entendió un ataque a uno de sus potenciales socios, se reforzó la seguridad en el Mar Negro a través del despliegue de aviones AWAC (Airborne Early Warning and Control System, es decir, unos aeroplanos que incorporan un radar capaz de detectar otro tipo de aeronaves y elementos de combate desde gran distancia) y presencia naval con el objetivo de contrarrestar la soberanía rusa en el área. No obstante, Bulgaria, durante el gobierno de Boyko Borissov, intentó mostrar una postura más pro-rusa al situarse a favor de rebajar las sanciones impuestas por EE.UU. y la UE a Rusia como consecuencia de la anexión territorial de Crimea, no participando en unos primeros momentos de la flotilla desplegada en el Mar Negro. No obstante, desde esta fecha, tanto los gobiernos búlgaro como rumano han demostrado su compromiso con la organización internacional a la que pertenecen al intentar aumentar sus limitadas capacidades navales. Siguiendo estas líneas, el gobierno de Klaus Iohannis – Rumanía – incrementó desde 2017 el presupuesto destinado a defensa, correspondiéndose al 2% de su P.I.B., mientras que Sofía desvió 419 millones de euros para la construcción de dos corbetas de combate.

El refuerzo de la presencia militar en estos dos Estados comunitarios se multiplicó con la creación de la VJTF (Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad), una unidad que posee el objetivo de desplegar tropas inmediatamente en cualquier Estado miembro de la OTAN ante un cambio o amenaza de la integridad territorial, empleando campos de entrenamiento tanto en Bulgaria como Rumanía para llevar a cabo reconocimientos tanto logísticos como tácticos.

Presencia de las fuerzas VJTF en Europa del Este, con aumento de la presencia naval en Bulgaria y Rumanía. CSS Analyses in Security Policy.

En este año 2022, las preocupaciones vuelven al Este de Europa como consecuencia de la movilización, por parte de Rusia, de tropas en la frontera de Ucrania desde finales de 2021, planteando un nuevo escenario de posible invasión y ante el cual, la OTAN, se ha dispuesto a reforzar el flanco oriental en territorio búlgaro y rumano. Prueba de ello es la oferta del Ministerio de Defensa español a desplazar hacia estos lugares cazabombarderos del Ejército del Aire que se sumarían a los seis Eurofighters ya desplegados en la Base Mihail Kogălniceanu, así como la fragata Blas de Lezo, la cual se adherirá a la flotilla permanente del Mar Negro.

En las últimas semanas, se está asistiendo a un despliegue masivo por ambos flancos, tanto por parte de la OTAN y los EE.UU. como por parte de Moscú, lo que incrementa las tensiones ya existentes y provocan que, la vía diplomática, se sitúe cada vez más lejana. De esta forma, en caso de una posible invasión rusa de Ucrania cerca de la frontera de la UE (pues Rumanía posee más de 500 km. de frontera con este Estado), podría provocar, en palabras de Armand Gosu, experto en Rusia, un desplazamiento de refugiados hacia territorio comunitario, algo que para uno de los países más pobres del grupo comunitario, junto con Bulgaria, le resultaría muy difícil de gestionar.

Frente a estas acciones, el Ministerio de Exteriores ruso se ha pronunciado exigiendo la retirada inmediata de las tropas occidentales tanto de Bulgaria como Rumanía para volver a los principios estipulados en el Acta Fundacional Rusia-OTAN del año 1997 en el que, ambas partes, se comprometieron a establecer una paz duradera que se fundamente en los principios de la democracia y seguridad en la cooperación. No obstante, esta petición ha sido rechazada por la OTAN.


Un Eurofighter del Ejército del Aire español en la Base Mihail Kogălniceanu, Constanza (Rumanía, 2022). Infodefensa.com

Conclusiones

A modo de colofón, es factible deducir que el objetivo principal de la OTAN se ha ido modificando a lo largo de su existencia, pues buscaba contrarrestar el peso del bloque soviético a nivel militar en un mundo bipolar hasta la disolución de este, comenzando así su andanza de absorción de los ex-Estados satélite de la U.R.S.S. a su órbita, dentro de los cuales se encuentran tanto Rumanía como Bulgaria, aunque es cierto que desde el estallido de las revueltas en Ucrania, las finalidades de esta organización son dos: Una de ellas sin duda, afianzar su presencia en territorio ucraniano y también georgiano (futuros posibles miembros), ambos parte de la órbita geopolítica de Moscú.

Por otra parte, se puede observar como los territorios búlgaro y rumano se han convertido en parte fundamental a la hora de ejercer este dominio geopolítico  (pues son los dos países que se encuentran más próximos a la frontera rusa tanto a nivel marítimo como terrestre, junto a Polonia o los Estados bálticos), así como para llevar a cabo entrenamientos que les permitan actuar en el menor tiempo posible si su seguridad colectiva se ve amenazada.

Así, este nuevo panorama de tensiones en Ucrania permite abrir una ventana de posibles escenarios a los que se enfrenta la OTAN y sus aliados búlgaro y rumano: En el caso de una invasión rusa por el Este ucraniano, posiblemente se limitaría a la misma atmósfera que en 2014, con pequeños grupos paramilitares prorrusos pero, en el caso de aproximarse al oeste del Estado ex-soviético, la estabilidad marítima y terrestre de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea se verían desprotegidos.


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