La relación entre España y Marruecos constituye...

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La relación entre España y Marruecos constituye...
El artículo analiza cómo las dinámicas migratorias entre España y Marruecos se han intensificado en un contexto de tensiones geopolíticas, rivalidades regionales y conflictos internacionales. La instrumentalización de la migración como herramienta de presión política, sumada a la visión expansionista del “Gran Marruecos”, plantea desafíos de seguridad, diplomacia y cohesión social.
Vivir en una gran ciudad en España en 2025 supone compaginar la vida diaria con numerosos ciudadanos de otros países. Hablar sobre los migrantes es un debate abierto entre las fuerzas políticas y la ciudadanía en general, debido al aumento exponencial que ha habido en los últimos años.
Profundizamos en las relaciones con Marruecos, nuestro país vecino, la disputas fronterizas y como influyen conflictos como la guerra de Ucrania, por el sistema de alianzas a nivel geoestratégico, para poder aportar un poco mas de información a los motivos por los que

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El mar Mediterráneo ha dejado de ser un simple corredor comercial para convertirse en una zona gris geopolítica. Entre la competencia naval, las disputas territoriales y los flujos migratorios descontrolados, esta región se ha convertido en un espacio de confrontación híbrida donde conviven potencias globales, actores no estatales y riesgos medioambientales. En 2025, el Mediterráneo ya no es frontera, sino escenario.
El Mediterráneo como escenario de competencia geopolítica difusa: Analizar cómo actores estatales y no estatales (Rusia, Turquía, Irán, milicias, grupos criminales, etc.) emplean tácticas de zona gris —como la desinformación, el uso de migración instrume

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El número de migrantes que deciden atravesar el Tapón del Darién desde Colombia hacia Panamá no para de aumentar. Las cifras son escandalosas y las denuncias de abusos a los derechos humanos han sido motivo de preocupación en varios Estados, especialmente en los Estados Unidos y Panamá. Sin embargo, en Colombia la situación es distinta, existe más bien una complaciente calma. Ante la pasividad colombiana se han levantado duros pronunciamientos internacionales, pues es permisiva con los grupos armados ilegales, que no solo se han encargado de establecer las rutas migratorias, sino que se han apropiado del territorio que comprende la selva del Darién. Este no es otro caso de negligencia colombiana, por el contrario, esta actitud responde a un interés muy claro: el de incluir a la región en las cadenas productivas nacionales a través del exterminio étnico y ambiental.

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