El presidente Gustavo Petro tiene la oportunidad de continuar el trabajo de sus predecesores en el desarrollo de la industria de defensa colombiana; por ahora va por buen camino ¿pero qué deparará el futuro de este sector?


INTRODUCCIÓN

El 20 de agosto durante un discurso, el presidente Petro anunció su apoyo e instrucción a la Armada Nacional para el fortalecimiento de las capacidades industriales de COTECMAR, el astillero colombiano que se ha encargado de construir embarcaciones de combate e investigación en las últimas dos décadas. El objetivo de esta instrucción, manteniendo el statu quo, es:

“crecer [el] potencial industrial en Cotecmar de manera que podamos tener una mayor capacidad de fabricación de embarcaciones con dos fines fundamentales: construir una especie de Satena de las vías fluviales, un sistema de transporte comercial de pasajeros que pueda tener la mejor tecnología posible y seguridad para hacer de los ríos una serie de arterias de comunicación”.

Con esta continuación de política el gobierno pretende continúar en la dirección de búsqueda de seguridad, control territorial y estatus como potencia media bioceánica del Estado colombiano. Sin embargo, surgen algunas dudas sobre la importancia de tener una base industrial de defensa que apoye las actividades militares del Estado a través del desarrollo armamentístico y científico en cooperación con empresas privadas y semiprivadas.

Colombia Potencia Bioceánica Sostenible 2030 | Fuente: Twitter del Departamento Nacional de Planeación de Colombia

LA INDUSTRIA DE DEFENSA

La industria de defensa es considerada como “un sector o grupos de industrias que dependen hasta cierto punto de los gastos de defensa y de los cuales depende el Estado para lograr cierto grado de autosuficiencia en la producción de los medios de defensa y guerra.” Bajo esta definición, diversos Estados a través de la historia han construido sus capacidades para defender su soberanía nacional y abogar por sus intereses.

Estados Unidos, por ejemplo, ha sido un epicentro de empresas de defensa enfocadas en la investigación y desarrollo militar. Estas empresas apuntalaron el poderío estadounidense en el siglo XX, permitiendo el surgimiento y manutención de la Pax Americana, a través del dominio de diversas formas de combate. Su sector industrial de defensa (SID) sirve también como herramienta diplomática en el arsenal político, pues los Estados que dependen sobre él deben evitar confrontarlo.

 

Transferencia de armas de USA y Rusia (2011-2021) | Fuente. VisualCapitalist

 

Para los Estados acreedores esta predominancia estadounidense era un problema, pues les planteaba problemas de dependencia. El fin de la guerra fría, no obstante, marcó un cambio de mentalidad entre los Estados del sistema internacional. Estados Unidos y Europa occidental, aliviados de la amenaza soviética, reducen sus presupuestos militares y la inversión hacia su SID, y deciden retirar sus prioridades del mundo a aspectos políticos internos. Esta reducción en presupuesto abrió un espacio para nuevas industrias que ahora compiten con aquellas empresas ya establecidas en el mercado, incluyendo los SID de Taiwán, Israel, Brasil y China. Además, la industria rusa, a pesar de estar constantemente en desventaja con la estadounidense, ha sido su principal alternativa a bajos costos.

En tiempos modernos, la supremacía del Norte global sobre la producción e industria armamentista es vacilante. Bajo esta perspectiva, Colombia puede asegurar un puesto en el mercado mientras desarrolla su SID en busca de mantener su soberanía de manera autónoma sin depender de otros Estados para la provisión de su material de defensa.

 

Declive de la predominancia occidental como proveedor de armamento en el mundo | Fuente: Avascent Analytics

 

LA IMPORTANCIA DE UNA INDUSTRIA DE DEFENSA

 

Dicho lo anterior, es necesario resaltar las diversas razones por las que tener una industria de defensa es útil, no solo para los Estados en general, sino para el contexto colombiano en particular.

Típicamente, hay dos razones por las cuales un Estado decide desviar recursos al desarrollo de un SID:

  1. Aventaja y realza la seguridad y soberanía nacional autónomamente
  2. El posible desarrollo económico brindado por la industria

          En primer lugar, la autosuficiencia en materia de seguridad, como visto anteriormente, es esencial para la seguridad de los Estados y una pieza clave para su poder. Al desarrollar armas localmente, estas se adaptan a las condiciones particulares del Estado y del enemigo que combate. Además, evita las trabas a la acción estatal debido a procesos largos de compra, sanciones, coordinación legal, etc.

          En segundo lugar, la promulgación de la industria de defensa puede generar beneficios económicos para el Estado y su población, pues se desarrollan bienes valorados para la exportación que requieren de personal capacitado e inversión. Además, pueden existir efectos spillover (efectos positivos económicos no esperados originalmente con la acción) y spin off (la creación de nuevas empresas que surgen gracias a la inicial inversión económica de la industria) que fomentan otras actividades económicas en la sociedad. El impacto económico del SID sigue en debate, así como el mejor modelo para su desarrollo, algo que será explorado en otra ocasión.

          Aún a pesar de estas ventajas, es necesario considerar la aplicabilidad de la industria de defensa en Colombia, pues surgen diversas preocupaciones con respecto al uso de fondos estatales para estos propósitos. Existe la posibilidad de ineficiencia en la industria, la cual limita el poder nacional por utilizar recursos en emprendimientos ineficientes. Además, los productos desarrollados pueden resultar de tan mala calidad que resulta mejor contratar con empresas extranjeras para suplir las necesidades del Estado. Con esto en cuenta, es necesario analizar brevemente su utilidad en el contexto estratégico colombiano.

CONTEXTO COLOMBIANO 

 

Pretensiones territoriales venezolanas establecidas en la Constitución Política de 1999 | Fuente: Center for a Secure Free Society

 

Al analizar el contexto colombiano encontramos que hay diversas amenazas a la seguridad en el momento activas y que en un futuro pueden agravarse. Además de grupos internos, las fuentes de estas amenazas son otros Estados que tienen doctrina de guerra y pretensiones territoriales en contra de Colombia. En este caso, resaltan Venezuela y Nicaragua. A pesar del actual restablecimiento de relaciones con estos Estados, no es sabio olvidar que la constitución venezolana de 1999 contempla al espacio geográfico de Venezuela como los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela. Esta definición implica arrebatarle a Colombia los departamentos de Vichada, Guainía y Guaviare, así como pedazos de Meta, Arauca, la Guajira, y Vaupés. Además, implica perder el Golfo de Coquivacoa.

Por su lado, Nicaragua tiene el interés de extender sus fronteras marítimas a más de 200 millas náuticas. Esto es un intento de quitarle profundidad estratégica al país, poniendo a un posible rival en el Caribe cerca de centros comerciales importantes como Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.

 

Pretensiones territoriales marítimas de Nicaragua en contra de Colombia | Fuente: Vanguardia

 

Entendido el panorama geopolítico, son más claras las razones por las que Colombia necesita de un SID, pues se encuentra entre Estados que pretenden canibalizar su territorio en busca de sus intereses. La dependencia sobre otros para sus capacidades armamentísticas sería un error igual de fuerte que el de bajar la guardia ante las amenazas presentes. Por tanto, aunque se establezcan políticas y estructuras imperfectas, Colombia debe desarrollar un SID para resguardar su soberanía, su población y sus intereses en la región.

POR UNA INDUSTRIA DE DEFENSA COLOMBIANA

 

Entidades del Sector Defensa colombiano, incluyendo al Grupo Social y Empresarial de la Defensa (GSED) y sus organismos | Fuente: MinDefensa twitter

 

En conclusión, de esta primera parte, es loable la importancia y énfasis que la administración Petro está poniendo sobre el desarrollo de la industria de defensa de Colombia, visto en su promulgación del astillero colombiano Cotecmar. Los SID son relevantes principalmente para la seguridad y soberanía de un Estado, aunque en algunos casos se promulga por sus beneficios económicos (tema explorado en la segunda parte). Esta industria le otorga al Estado que logre desarrollarla mayor autonomía en su política y en la defensa de su soberanía, pues no depende de otros para la provisión de materiales de guerra.

Analizando el contexto estratégico y geopolítico en el presente, la amenaza que presentan las pretensiones venezolanas y nicaragüenses sobre el territorio colombiano, ameritan la inversión y demanda estatal, en y por productos de defensa. Resguardar la soberanía e integridad territorial es una de las principales funciones estatales, por lo cual los Estados deben utilizar las herramientas más eficaces y útiles para lograr su objetivo.


 

NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.