La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito sobre los límites de la integración europea. Una cosa está clara, Canadá no ingresaría formalmente en la UE ni obtendría todos los derechos de sus veintisiete miembros. El proyecto, o la propuesta del mismo, busca construir una alianza privilegiada en comercio, defensa, tecnología, energía, investigación y movilidad. Para Ottawa supondría reducir su dependencia de Estados Unidos en un momento de tensión geopolítica con Washington; para Bruselas, incorporar a su espacio estratégico un país democrático, rico en recursos naturales, con capacidad industrial y presencia en el Ártico, en un contexto internacional cada vez más fragmentado.
BIELORRUSIA, LA ÚLTIMA DICTADURA DE EUROPA MANEJADA POR RUSIA
En este episodio de El Observador, el pódcast de GEOPOL 21, conversamos con Argemino Barro, corresponsal en Nueva York de La Sexta, El Confidencial y la Televisión de Galicia, y autor de "El padre del pueblo". A través de su conocimiento de la región y de la historia...







