La guerra en Gaza no solo está teniendo consecuencias sobre el terreno; también está removiendo algo más profundo y menos visible: la forma en que Estados Unidos mira y juzga a Israel. Durante años, ese apoyo había sido casi automático, sostenido tanto por razones estratégicas como por inercias políticas y culturales. Pero algo empieza a moverse. La última ofensiva israelí en la Franja ha acelerado ese cambio. Las imágenes, la intensidad del conflicto y el coste humano han atravesado el debate público estadounidense con una fuerza difícil de ignorar. Ya no se trata únicamente de posicionamientos ideológicos: la conversación ha saltado a espacios donde antes apenas existía. Lo interesante es que esta evolución no se limita a los sectores más críticos o progresistas. Ahí, el cuestionamiento a Israel lleva tiempo creciendo, especialmente entre generaciones más jóvenes que no comparten los mismos marcos de referencia que sus predecesores. La novedad está en o...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



