El 8 de marzo, reconocido por las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Mujer, se celebran los avances conseguidos en materia de igualdad y derechos, sin dejar que sea un día de reivindicación por todo lo que queda por avanzar. 


EL 8M LAS CALLES SE TIÑEN DE VERDE Y MORADO

Después de dos años en los que las manifestaciones se han visto afectadas por las restricciones de la pandemia, las calles se han vuelto a llenar para llamar la atención sobre aquellos temas que ya antes ocupaban la agenda del feminismo: violencia machista, abusos sexuales, feminicidios, salud reproductiva y derechos sexuales, infrarrepresentación en puestos de liderazgo y toma de decisiones, precariedad laboral, desproporción en las tareas de cuidados, etc. 

A raíz de los efectos de la pandemia, muchos de estos problemas han aumentado, a la vez que se han recortado los derechos de las mujeres en distintas partes del mundo. Por este motivo, el 8 de marzo muchas personas han salido a las calles pidiendo un cambio en la sociedad y una mayor protección por parte del Estado.

(ONU MUJERES)

LA CRISIS DEL “SOFAGATE”

En el mismo año que Erdogan anunció la salida de Turquía del Convenio de Estambul,  el tratado europeo para combatir y erradicar la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, el machismo institucional de Turquía fue protagonista del “sofagate”, el protocolo machista que dejó a la representante de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, relegada a un sofá mientras que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, continuaba con normalidad la reunión sentado junto al líder turco. En su momento se criticó la inacción del presidente del Consejo. Además de dar una imagen de descoordinación entre las instituciones europeas, se le consideró cómplice de este acto de discriminación por razón de género. Menos de un año después, Charles Michel ha vuelto a ser criticado por su pasividad cuando el ministro de Exteriores de Uganda Jeje Odongo pasó de largo ante la presidenta de la Comisión Europea, para saludar directamente al presidente del Consejo y al presidente francés, Emmanuel Macron, durante la sexta cumbre Unión Europea-Unión Africana. 

Este tipo de situaciones reflejan la realidad de la discriminación que sufren las mujeres y evidencian la infrarrepresentación de ellas en los puestos de liderazgo y de toma de decisiones. Desde que la Canciller alemana Angela Merkel abandonó su puesto, tan solo 4 de los 27 países de la Unión Europea cuentan con una mujer como líder del gobierno: Finlandia (Sanna Marin), Estonia (Kaja Kallas), Lituania (Ingrida Šimonytė) y Dinamarca (Mette Frederiksen). La proporción es más esperanzadora dentro de las instituciones europeas: Roberta Metsola se ha convertido en la nueva presidenta del Parlamento Europeo, Ursula Von der Leyen preside la Comisión Europea y Christine Lagarde está al frente del Banco Central Europeo. Aunque se trata de un avance histórico que tres mujeres estén al frente de cargos de tanta responsabilidad dentro de la Unión, su presencia en estas instituciones no conlleva de por sí que se vaya a aplicar la perspectiva de género o políticas más igualitarias, las tres tienen una ideología más bien conservadora. De hecho, la maltesa Roberta Metsola ha mostrado en diferentes ocasiones su postura antiabortista

A la izquierda Christine Lagarde, en el centro Roberta Metsola y a la izquierda Úrsula Von der Leyen. Una imagen que hace años era impensable y muestra cómo, poco a poco, las mujeres ocupan puestos de poder a los que hasta ahora solo accedían hombres. (Twitter @EP_President) 

DERECHOS DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA: DERECHO AL ABORTO

Amnistía Internacional defiende que el acceso a un aborto seguro constituye un derecho que debería poseer toda persona que pueda quedarse embarazada. Su supresión viola múltiples derechos: a la salud, a la intimidad, o a no sufrir violencia ni discriminación. ¿Se ha conseguido avanzar en la protección de este derecho? La verdad es que en los últimos años la defensa de un aborto seguro ha sufrido varios altibajos

Malta y Polonia son los únicos Estados de la Unión Europea que no han despenalizado el aborto. En 2020 el Tribunal Constitucional polaco declaró inconstitucional la ley que permitía el aborto en el caso de probar una anomalía o enfermedad grave en el feto, lo que supuso una prohibición del aborto de facto, puesto que la gran mayoría de los abortos legales en Polonia se basaban en ese motivo. Esa sentencia es un ejemplo más del colapso sistemático del Estado de derecho en Polonia y del entorno hostil y violento en el que se encuentran las mujeres defensoras de los derechos humanos en el país, quienes denuncian el uso desproporcionado de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad.

Algunos países de América Latina han presenciado importantes avances. Argentina fue la pionera en legalizar el aborto hasta la semana 14 y recientemente también en México, Colombia y Ecuador se han dado pasos para conseguir un mayor acceso al aborto. En Mexico, el aborto es legal durante las 12 primeras semanas en 6 de los estados mexicanos. 

Un año más, el 8M las mexicanas han criticado la desprotección que sienten por parte de un Estado que se preocupa más por proteger los edificios del centro histórico que de proteger los derechos y la vida de sus mujeres. (EL PAÍS)

Después de la legalización del aborto en Argentina y la reciente despenalización en México, el fallo de la Corte Constitucional de Colombia a favor de la despenalización del aborto durante las primeras 24 semanas es otro gran ejemplo del impulso imparable de la marea verde en América Latina. La Asamblea Nacional del Ecuador discute un proyecto de ley que garantizaría el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo también en casos de violación. Durante una manifestación del 8M con gran presencia policial, las manifestantes exigieron al presidente del país, el conservador Guillermo Lasso, que elimine los plazos de esa ley y no vete su aprobación por sus convicciones personales. 

Más allá de estos importantes avances, el aborto continúa estando penado en muchos otras partes del continente Americano e incluso peligra en lugares donde parecía que ya estaba asegurado el derecho a un aborto seguro. En Estados Unidos, el Tribunal Supremo – de mayoría conservadora tras la presidencia de Donald Trump – deberá decidir en 2022 sobre la ley de Misisipi que prohíbe interrumpir la gestación a partir de la decimoquinta semana. En Texas, la ley prohíbe el aborto desde las seis semanas de gestación, cuando muchas mujeres todavía no saben que están embarazadas.

Regulación sobre el aborto vigente en el mundo en 2021 (STATISTA).

LA SITUACIÓN EN AFGANISTÁN ES UNA ADVERTENCIA DE LA FRAGILIDAD DE LOS DERECHOS DE LA MUJER

Cuando los talibanes tomaron de nuevo el control de Afganistán en agosto de 2021, las defensoras de los derechos de la mujer temían que se produjeran las mismas violaciones a sus derechos que en el anterior gobierno talibán (1996-2001). En menos de siete meses, los talibanes han puesto barreras a la educación superior de mujeres y niñas; han prohibido su acceso a la mayoría de los empleos remunerados y ya no forman parte de la Administración; han cerrado el Ministerio de Asuntos de la Mujer y han acabado con el sistema de protección de violencia de género; han restringido su libertad de movimiento impidiéndoles salir solas del país; han creado barreras para su acceso a la sanidad; y también han reprimido de manera violenta las protestas y han silenciado a las periodistas. 

Pese a la gravedad de la situación, no ha habido ninguna respuesta coordinada ni urgente por parte de la comunidad internacional. La rapidez y el alcance de la destrucción de los derechos de las mujeres en Afganistán es una advertencia para todo el mundo sobre la fragilidad del progreso hacia la igualdad.

CONCLUSIÓN

Es evidente que aunque sea un día para celebrar todos los avances hacia la igualdad de género conseguidos y recordar a todas las mujeres que lucharon para llegar hasta aquí, todavía quedan muchos derechos que reclamar y es importante defender los han sido alcanzados para no dar ni un paso atrás. Contar con días como el 8M es importante porque la unión hace la fuerza, como demuestra el movimiento #MeToo que desde 2017 ha conseguido poner en el foco público numerosos casos de agresión y acoso sexual en el ámbito laboral. El 25 de junio del 2021 entró en vigor bajo el derecho internacional el Convenio sobre la Violencia y el Acoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un paso importante para poner fin a la violencia de género que hubiera sido inimaginable sin la valentía de todas las mujeres que alzaron su voz para denunciar estas situaciones.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21