La salida de Viktor Orbán del centro del poder político europeo no solo tiene claras consecuencias políticas internas para Hungría o para el equilibrio institucional dentro de la Unión Europea. También provoca ya un cambio relevante en la dinámica geopolítica de los Balcanes, una región donde Budapest ha desempeñado durante años un papel mucho más importante de lo que a menudo se percibe desde Bruselas o desde las grandes capitales occidentales. Durante más de una década y media, la relación entre Hungría y Serbia se ha consolidado como una de las alianzas políticas más sólidas del sudeste europeo. Orbán y Aleksandar Vučić desarrollaron una cooperación basada tanto en afinidades ideológicas como en intereses estratégicos compartidos, especialmente en ámbitos como la política migratoria, la seguridad energética o la defensa de una visión más soberanista frente a las instituciones comunitarias. Ese entendimiento permitió a Serbia contar dentro de la Unió...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



