El océano Pacífico se ha convertido en el epicentro de la gran rivalidad estratégica del siglo XXI. Como en la antigua pugna entre Roma y Cartago, hoy asistimos a una competencia entre una potencia hegemónica consolidada, Estados Unidos, y una potencia emergente con ambición global, China. Washington mantiene una clara superioridad militar y una red de alianzas y bases que rodean el perímetro marítimo chino, asegurando rutas comerciales clave y capacidad de disuasión. Pekín, por su parte, ha construido una impresionante expansión económica basada en interdependencias comerciales, control de recursos estratégicos como las tierras raras y una creciente influencia diplomática en el Indo-Pacífico. Sin embargo, ambos gigantes están atrapados en una dependencia mutua que limita la confrontación directa. El equilibrio en el Pacífico no se define solo por portaaviones o puertos, sino por la tensión constante entre comercio, poder militar y geografía estratégica.
CONTEXTUALIZACIÓN GEOPOLÍTICA DEL OCÉANO PACÍFICO (EEUU-China)
En el siglo III a.C. surgió en el Mediterráneo una fuerte competencia entre una potencia comercial y naval consolidada como era Cartago y la república romana, que empezaba a incrementar su influencia gracias a un sistema político-militar que le permitió una rápida expansión. En el presente salvando las distancias y formas, nos encontramos en una situación no especialmente distinta en el océano Pacífico.
Actualmente podemos observar a EEUU como potencia hegemónica global, consolidada tanto en el aspecto comercial como militar, y a una China que ha logrado claramente desarrollarse dentro del terreno económico internacional, expandiendo su influencia en la medida de lo posible, llegando incluso a formar redes comerciales de interdependencia con el propio país norteamericano. Sin embargo, es cierto que la autoridad militar del gigante asiático está aún en un punto de inferioridad frente a la estadounidense, y no muestra, al menos de momento, el prestigio y la expansión de EEUU.
1.1 LA DEPENDENCIA MUTUA DE ESTAS DOS GRANDES POTENCIAS
Si bien las relaciones entre China y EEUU se presentan formalmente como las de dos enemigos, se ha de tener en consideración que los flujos de comercio que fundamentan la política y economía internacionales no pueden ser entendidos sin la participación de alguno de estos dos grandes hegemones. Esto atañe, aunque no únicamente, a las cualidades geográficas de los territorios controlados por ambas potencias. Por un lado, EEUU gestiona gran parte de las transacciones vinculadas al petróleo, del que China se ve necesitada. Por otro, China prácticamente monopoliza —por el momento, al menos— la extracción y refinamiento de tierras raras, tan relevantes en la tecnología contemporánea. Además de ello, el enorme peso de ambas economías hace que simplemente una no pueda prescindir de la otra, y que por tanto se construya un mallado de movimientos financieros y comerciales que atraviesa fronteras como si no existieran. Estamos, por ende, ante dos boxeadores que son conscientes de que propinar un puñetazo a su rival les puede llevar a recibir uno tan o más fuerte.
1.2. DOMINIO COMERCIAL Y DOMINIO MILITAR
«Las potencias establecidas por el comercio pueden subsistir largo tiempo en su mediocridad; pero su grandeza es de poca duración. Se elevan poco a poco y sin que nadie se aperciba de ello […] Pero cuando la cosa ha llegado al punto de que no se puede ya dejar de verla, cada uno busca privar a esta nación de una ventaja que no ha tomado […] más que por sorpresa.»
Siguiendo el hilo de la introducción de este análisis, merece la pena recordar esta famosa cita de Montesquieu perteneciente a su obra Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos. En ella explicaba por qué las grandes potencias comerciales acaban pereciendo cuando no poseen un aparato militar lo suficientemente desarrollado. Es precisamente por esto que no nos debe extrañar que EEUU, como sobresaliente potencia económica mundial desde mediados del siglo XX, haya visto ligado su crecimiento a una gran estructura militar que se extiende por más de medio planeta. Así, los entornos económicos vinculados a un Estado necesitan de una autoridad militar por lo menos latente que permita defender en el largo plazo su esfera de influencia.
Es en esta cuestión, como decíamos, que el país norteamericano aventaja a la gran potencia asiática hasta el punto de que las bases militares estadounidenses están presentes en todo el entorno marítimo de China, una forma de proteger y asegurar espacios de gran relevancia en el tránsito comercial. A pesar de la dependencia mutua, esta “gran muralla” estadounidense en aguas chinas mantiene un equilibrio en la balanza de poder favorable para EEUU, y por tanto una enorme capacidad de dominio sobre los posibles movimientos de su rival, además de poder constreñir su actividad de acuerdo a los intereses de Washington, sin dejar de lado la capacidad de este Gobierno para provocar y e influir en el de Pekín a través de Taiwán.
Y es por estos mismos que venimos comentando que China es perfectamente sabedora de que, si lo que quiere es consolidar su influencia comercial global, necesitará incrementar su poderío militar, en lo que se incluye mejorar su tecnología, extender redes operativas y de influencia y, de cara a un futuro del medio-largo plazo, intentar ganar terreno a Estados Unidos en términos geográficos. Así, señalamos ya directamente al mapa al que refiere este análisis, en el que podemos observar algunos aspectos clave en este competitividad.
ANÁLISIS EN DETALLE DEL MAPA
2.1. LOS PUERTOS MARÍTIMOS
En este mapa vemos expresada la densidad de puertos marítimos en costas del Pacífico de los diferentes países presentes en torno a este océano. Así, podemos observar que un espacio muy relevante de Estados Unidos de acceso al Pacífico está concentrado entre Seattle y Vancouver, consecuencia de la herencia histórica y una geografía privilegiada. Sin embargo, también podemos ver que la densidad, si bien disminuye desde ese foco, se mantiene bastante alta desde la frontera con México, al sur, hasta Alaska, al norte, pasando por toda la costa estadounidense-canadiense. Por su parte, en el otro extremo del Pacífico observamos una enorme concentración de puertos marítimos principalmente en Japón, y en menor medida en la costa de Corea del Sur. A partir de aquí, se aprecia una especie de “cola” de alta densidad portuaria en el Mar de la China Meridional debido a los puertos chinos, que pasa por focos de concentración como Filipinas, Malasia y llega hasta Tailandia. Dentro de esta “cola” entrarían los principales focos de actividad marítimo-comercial de China en aguas del Pacífico. Respecto a estas rutas, si bien muchas de ellas actualmente van dirigidas hacia Europa a través del canal de Suez, el planteamiento del Gobierno de Pekín a futuro está vinculado con la búsqueda de rutas a través del Océano Ártico. La capacidad china de abrirse paso en estas potenciales rutas heladas determinará si finalmente empezarán a ser habituales en el comercio chino internacional.
2.2. LAS ALIANZAS Y RELACIONES
Como es lógico, tener dentro de su esfera de influencia a países del Pacífico es muy beneficioso para ambas partes. Por su lado, Estados Unidos lleva mucho más tiempo construyendo relaciones muy firmes, a veces más bien de tutela, con países relevantes como Japón, Corea del Sur o Tailandia, además de otras muy comentadas, como Australia o Nueva Zelanda. Estas estrechas relaciones proporcionan a Washington extensiones geográficas donde situar bases militares y puertos desde donde emprender posibles acciones comerciales y militares, funcionando como satélites del país norteamericano. Mención especial para Taiwán, que ya hemos mencionado anteriormente, isla a la que hemos colocado como aliada de EEUU por ser el principal socio estratégico-militar de esta. Por su parte, China ha ido formando alianzas de tipo político-diplomático con varios países pequeños en el Pacífico que generalmente son islas o archipiélagos en los que ha depositado algunas inversiones y ha buscado formalizar conexiones para poder extender sus redes de influencia y operatividad.
Aunque este sea un proceso lento, y los países que EEUU tiene en su esfera de influencia están vinculados con su construcción como potencia global a mediados del siglo XX, podemos ver en el mapa las numerosas islas con las que China tiene esa mayor cercanía a la que nos referimos, como serían Nauru, Kiribati, Tuvalu, Solomon Islands, Vanuatu, Fiji, Tonga, Samoa, Micronesia, Palau, Marshall Islands, Papua Nueva Guinea, Islas Cook y Niue (estas asociadas a Nueva Zelanda).
2.3. RUTAS COMERCIALES
Las rutas comerciales transoceánicas que observamos en el mapa se dividen en tres categorías: primer, segundo y tercer orden. Estos refieren a la importancia de estas líneas marítimas. Las más relevantes conectan en línea recta (por supuesto, línea recta sobre la superficie terrestre, pero curva en la representación planimétrica que vemos en el mapa) toda la costa estadounidense con ese gran foco portuario mencionado en torno a Japón, además de extenderse por la “cola” del Mar de la China Meridional. Muchas de segundo orden usan Hawái como punto intermedio de conexión, y las de tercer orden crean una red más numerosa y compleja por todo el Pacífico.
Como podemos observar, especialmente evidente en las de primer orden, Estados Unidos tiene presencia militar en los puntos clave donde esas líneas marítimas se acercan a islas o al continente. Junto con esto, observamos que una ventaja para China es que Rusia está cercana a esas líneas marítimas, y esta forma parte de esa alianza de carácter más económico y diplomático como son los BRICS. De este modo, viendo la situación en torno a las aguas chinas, nos quedaría hablar de la presencia militar de ambos países y de esa necesidad de utilizar el posicionamiento geográfico para aventajar a su rival en posibilidad de maniobrabilidad.
2.4. BASES MILITARES
Como ya decíamos, la presencia militar —al menos latente— en un territorio es fundamental en la protección de un entorno comercial asociado a un Estado. Más allá de las bases militares que podemos ver en la costa occidental estadounidense, incluyéndose Alaska, o también en Hawái, podemos observar la enorme presencia militar de EEUU en torno a ese foco de actividad portuaria y esa “cola” a la que anteriormente nos referíamos en el Mar de la China Meridional. Esta esfera militar estadounidense flanquea a una China que, como se muestra en el mapa, tiene una posición mucho menos privilegiada y una extensión mucho menor a este respecto.
CONCLUSIÓN
Con todo, el escenario geopolítico se plantea para el futuro en esta gran región del planeta en el marco de todos estos factores, que deberán ser tenidos en consideración de forma sinérgica en cualquier análisis de la evolución de esta situación. De este modo, podremos esperar acontecimientos ulteriores en función de cuál de ambas partes será capaz de imponer su guion sin causarse a sí misma excesivo daño por esa interdependencia en la que se mantienen EEUU y China. Por supuesto, las situaciones de ambas hegemones no son las mismas, y por ello sus estrategias también difieren. Por un lado, Washington busca consolidar ese gran tejido comercial y militar que durante tanto tiempo ha expandido, además de mantenerse claramente como la gran potencia económica mundial. Por su parte, los chinos son perfectamente conscientes de no pueden derribar a un gigante como EEUU en un enfrentamiento directo, y es por ello que, en ese clásico uso expresivo de metáforas de la cultura china, se suele hablar de la estrategia china diciendo que no hace falta empujar a Estados Unidos escaleras abajo, sino que basta con construir una rampa bien lubricada para que descienda por sí solo.







