El océano Pacífico se ha convertido en el epicentro de la gran rivalidad estratégica del siglo XXI. Como en la antigua pugna entre Roma y Cartago, hoy asistimos a una competencia entre una potencia hegemónica consolidada, Estados Unidos, y una potencia emergente con ambición global, China. Washington mantiene una clara superioridad militar y una red de alianzas y bases que rodean el perímetro marítimo chino, asegurando rutas comerciales clave y capacidad de disuasión. Pekín, por su parte, ha construido una impresionante expansión económica basada en interdependencias comerciales, control de recursos estratégicos como las tierras raras y una creciente influencia diplomática en el Indo-Pacífico. Sin embargo, ambos gigantes están atrapados en una dependencia mutua que limita la confrontación directa. El equilibrio en el Pacífico no se define solo por portaaviones o puertos, sino por la tensión constante entre comercio, poder mil
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TRUMP 2.0: EL CATALIZADOR QUE LA INTEGRACIÓN EN LA DEFENSA DE LA UNIÓN EUROPEA NECESITABA
El segundo mandato de Donald Trump se suele enfocar como una amenaza para el proyecto europeo. La retórica hostil de Washington, su errática política arancelaria, el cuestionamiento de la seguridad colectiva en Europa y el apoyo explícito a fuerzas euroescépticas han...






