Estados Unidos y la erosión de la confianza...

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Estados Unidos y la erosión de la confianza...
La migración, más allá de un fenómeno social, puede convertirse en una poderosa herramienta geopolítica. Mientras Occidente la aborda desde el debate público, China la utiliza como instrumento de ingeniería territorial para consolidar su control. A través de políticas de reasentamiento, desarrollo económico y asimilación cultural, Pekín ha transformado regiones como Tíbet, Sinkiang o Mongolia Interior, reforzando la hegemonía han. Este proceso combina inversión, urbanización y control institucional para alterar equilibrios demográficos y diluir identidades locales. El resultado no es solo crecimiento económico, sino una estrategia a largo plazo que redefine el poder político y cultural en territorios considerados estratégicos.
Como fenómeno global, la migración es uno de los mayores temas de debate que hay actualmente en muchas partes del mundo. Sin embargo, mientras en Europa y Estados

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La creciente rivalidad entre Estados Unidos y China por la hegemonía global no puede entenderse únicamente en términos comerciales o militares, sino como una competencia estructural por el control de los recursos, las cadenas de suministro y los sistemas monetarios que sustentan el orden internacional. En este contexto, la transición hacia una economía digital y descarbonizada ha situado a los minerales críticos (tierras raras, litio, cobalto, etc.) en el centro de la geopolítica contemporánea.

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Canadá reorienta su política comercial hacia el gigante asiático y China deja de lado las rencillas del pasado con Canadá y abre una nueva página. La política de Estados Unidos espanta incluso a sus aliados más fieles. Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100 % por el nuevo acuerdo.
Giro estratégico de Canadá: El primer ministro Mark Carney reorienta su política hacia Pekín, alejándose de la influencia de Washington y las amenazas de aranceles de Trump.
La Ruta de la Seda Polar: China busca consolidar el Ártico como un objetivo estratégico, utilizando rutas comerciales más cortas que desafían el control

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El océano Pacífico se ha convertido en el epicentro de la gran rivalidad estratégica del siglo XXI. Como en la antigua pugna entre Roma y Cartago, hoy asistimos a una competencia entre una potencia hegemónica consolidada, Estados Unidos, y una potencia emergente con ambición global, China. Washington mantiene una clara superioridad militar y una red de alianzas y bases que rodean el perímetro marítimo chino, asegurando rutas comerciales clave y capacidad de disuasión. Pekín, por su parte, ha construido una impresionante expansión económica basada en interdependencias comerciales, control de recursos estratégicos como las tierras raras y una creciente influencia diplomática en el Indo-Pacífico. Sin embargo, ambos gigantes están atrapados en una dependencia mutua que limita la confrontación directa. El equilibrio en el Pacífico no se define solo por portaaviones o puertos, sino por la tensión constante entre comercio, poder mil

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¿El mundo se acaba en 2026?
Puede que no en términos literales, pero el orden internacional que conocíamos, sí que está puesto en entredicho.
Apenas han transcurrido dos meses del año y los cinco continentes ya han experimentado movimientos geopolíticos de enorme calado. Lo que durante décadas entendimos como el “orden heredado de 1945” —basado en instituciones multilaterales, equilibrios de poder relativamente estables y reglas compartidas— muestra signos evidentes de agotamiento y cuestionamiento interno. La arquitectura internacional surgida tras la Segunda Guerra Mundial ya no responde a las dinámicas de poder, competencia tecnológica, rivalidad estratégica y fragmentación política del siglo XXI.
Nos encontramos ante una transición histórica:

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Las disputas entre Tailandia y Camboya durante el verano de 2025 han sido foco de atención internacional. Sus malentendidos sobre una división fronteriza se remontan a la época colonial. La rápida escalada del conflicto ha puesto en evidencia la importancia de una disputa que, pese a acudir a varios recursos legales, sigue sin resolverse.
1. Origen colonial y disputas territoriales históricas
La raíz del conflicto se remonta a 1907, cuando bajo la colonización francesa se trazó un mapa que situaba el templo de Preah Vihear en territorio camboyano. Aunque la Corte Internacional de Justicia (CIJ) falló a favor de Camboya en 1962 y 2013, la falta de delimitaciones fronterizas precisas en las tierras circ

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Hay momentos en los que nos vemos obligados a revisar no sólo las categorías de interpretación, sino también nuestras propias certezas. El panorama internacional actual es uno de esos momentos. No porque el mundo sea hoy más violento que en otras etapas históricas, sino porque las reglas implícitas que durante décadas sirvieron para anticipar comportamientos, gestionar riesgos y ordenar expectativas han perdido buena parte de su vigencia. La sensación dominante no es tanto la de caos, sino la de transición prolongada hacia algo que aún no sabemos nombrar con precisión.
Durante años, muchos dimos por hecho que el sistema internacional avanzaba, con fricciones, hacia una mayor estabilidad estructural. Creímos que la interdependencia económica actuaría como un freno racional al conflicto, que las instituciones multilaterales, aun imperfectas, serían capaces de amortiguar l

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El año 2025 ha confirmado las tendencias profundas que caracterizan la transición del sistema internacional hacia una multipolaridad cada vez más fragmentada. Tras un lustro marcado por crisis simultáneas -militares, económicas, climáticas y sociales-, el planeta afronta la consolidación de rivalidades estratégicas entre grandes potencias, conflictos armados persistentes de alta intensidad y una diplomacia climática en un punto de inflexión crítico.
Desde GEOPOL 21 hemos seguido a lo largo del año estos fenómenos con rigor analítico, ofreciendo interpretaciones que combinan contexto histórico, dinámicas estructurales y la interacción de actores estatales y no estatales. Este informe sintetiza los principales eventos geopolíticos de 2025, presentándolos por regiones para facilitar una comprensión holística y articulada de sus causas, implicaciones y posibles trayectorias hacia 2026.

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El conflicto del mar de China Meridional se ha convertido en uno de los escenarios más sensibles de la geopolítica asiática. China, Filipinas y Vietnam protagonizan tensiones históricas que van desde disputas territoriales y presencia militar hasta enfrentamientos directos. A ello se suma la creciente rivalidad entre Pekín y Estados Unidos, que busca contener el avance chino sin quebrar el frágil equilibrio regional. Mientras los países del Sudeste Asiático reclaman soberanía y protección de sus recursos, organizaciones internacionales como la ASEAN y Naciones Unidas intentan mediar en un conflicto que combina poder, derecho internacional y ambiciones estratégicas de largo alcance.
El conflicto del mar de China Meridional es una problemática que permanece vigente en la región del Sudeste Asiatico, situación que ha supuesto un reto para la preservación y estabilidad de las seguridad de

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La imagen recorrió el mundo: Vladimir Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un en una misma fotografía, juntos, sonriendo, enviando un mensaje inequívoco. Donald Trump la calificó de “conspiración” contra Estados Unidos. En realidad, más que una conspiración es el resultado de una estrategia mal calculada por Washington: una política exterior que empujó a tres potencias a superar viejas rencillas para articular un frente común.
Detrás de esa foto no hay solo simbolismo: hay una advertencia. Una Tercera Guerra Mundial ya no parece imposible, y aunque nadie la desee, la preparación de las potencias para ella es la única garantía de que pueda evitarse.
Reconfiguración del bloque euroasiático: Rusia, China y Corea del Norte han formado un nuev

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La tensión entre China y Taiwán ha alcanzado niveles críticos, con ejercicios militares masivos, modernización de capacidades ofensivas y una pugna geoestratégica entre grandes potencias. ¿Está la isla preparada para resistir una operación anfibia a gran escala por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL)?
Abordamos la evolución de las capacidades militares de ambos lados y plantea posibles escenarios futuros desde una perspectiva de inteligencia estratégica.
Desde la finalización de la guerra civil china en 1949, Taiwán ha vivido en una realidad dual: el desarrollo de una democracia vibrante y una economía altamente tecnológica, frente a la amenaza latente de un gigante continental que considera a la isla como parte inalienable de su territorio. Durante década

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Las relaciones entre China y Australia han transitado por un complejo equilibrio entre prosperidad económica y tensiones diplomáticas. En veinte años, pasaron de la interdependencia comercial al reajuste estratégico, reflejando los cambios geopolíticos globales. Hoy, ambas naciones exploran un pragmatismo renovado que busca estabilizar vínculos en un entorno incierto.
Durante los últimos veinte años, las relaciones entre China y Australia han transitado por un camino de crecimiento comercial, tensiones diplomáticas y reajustes estratégicos. La evolución de este vínculo refleja tanto los cambios internos de cada país como las transformaciones geopolític

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El verano es un momento ideal para profundizar en lecturas que nos permitan comprender el mundo desde nuevas perspectivas. A través de estos libros que recogemos desde la redacción de GEOPOL 21, podrás explorar cómo el poder, la tecnología, la geografía y las ideas configuran los grandes dilemas del presente y del futuro.
Con más tiempo para la reflexión, este es el momento ideal para adentrarse en lecturas que abren nuevas perspectivas sobre los grandes ejes que mueven la política internacional: el poder, la tecnología, la geografía y las ideas.
Título en español: Las nuevas guerras frías
David Sanger analiza cómo Estados Unidos, China y Rusia están entrando en una nueva era de confrontación estratégica. El libro combina análisis político, historia contemporánea y reportaje periodístico de al

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La dimisión de Sheikh Hasina en 2024 tras las turbulentas protestas que sacudieron Bangladesh dejó al país con cientos de muertos y un futuro incierto. Ahora, casi un año después, el nuevo rumbo del gobierno de Bangladesh puede resultar un factor de riesgo en momentos convulsos para la India.