A raíz del estallido de la guerra en Ucrania, la utilización de los drones en el campo de batalla ha sido casi una novedad mediática pero, desde hace años, estos vehículos de alta tecnología se emplean en el desarrollo de conflictos. La novedad: quién los produce.


 

EL EMPLEO DE LOS DRONES EN COMBATE

 

Utilizados desde la Segunda Guerra Mundial, los drones – derivado de la palabra inglesa que hace referencia al zángano en relación al sonido emitido por sus motores – o VANT (Vehículos Aéreos No Tripulados) fueron concebidos inicialmente con el objetivo de llevar a cabo operaciones de vigilancia y reconocimiento aéreo, tal y como demuestra su empleo a lo largo de la Guerra Fría por parte del ejército de los Estados Unidos.

Los primeros en incorporar armamento, lo que les confería una utilización distinta para la cual estaban diseñados, fueron los denominados RQ-1/MQ-1 Predator durante la Guerra de los Balcanes por parte de la OTAN. Con una envergadura de 16 metros de ala a ala y 500 kilos, este tipo de dron es capaz de permanecer operativo durante 24h continuas, incorporando como carga los misiles AGM-114 Hellfire. Sin duda, el momento de esplendor de los drones de combate o UCAV (Unmanned Combat Air Vehicle) tuvo lugar a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York y la posterior intervención de los Estados Unidos en Afganistán e Irak.

Al igual que el país norteamericano, otras potencias militares han utilizado desde finales del siglo XX y principios del XXI este tipo de vehículos no tripulados, entre ellos Israel, Estado que se caracteriza por el empleo de los drones contra las Intifadas palestinas y organizaciones como Hamás y Hezbollah, utilitarios de UCAV’s iraníes Mohajer, Shahed o KAS-04. Recientemente son dos los países que se están posicionando como grandes polos en la construcción y venta de este tipo de armamento dentro de los combates actuales: Turquía e Irán.

 

MQ-1 Predator del Ejército del Aire (España) fabricado por la General Atomics Aeronautical Systems. (El Español)

A nivel clasificatorio, son varios los factores que influyen en la categorización de los drones de combate que van desde el tamaño, el alcance o la resistencia. Según el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, los UCAV pueden catalogarse en cinco grupos a través de: tamaño, peso máximo durante el despegue, altura normal de la operación – vuelo – y velocidad máxima alcanzada.

Si bien casi todos los drones actuales son dispositivos aéreos que utilizan una ojiva o misil incorporado al cuerpo del vehículo, a raíz de la guerra de Ucrania han comenzado a destacar otra variante de UCAV que se sitúan a medio camino entre un misil y un dron, o lo que es lo mismo, una fusión de estos dos armamentos: los drones kamikaze o munición merodeadoraloitering munition -. Estos han sido concebidos para realizar operaciones en campos complejos y detectar los objetivos en la mayor brevedad de tiempo posible al ser el propio dispositivo el que se autodestruye para dañar el elemento deseado. Equipados con cámaras infrarrojas y electro-ópticas de alta resolución, los drones kamikaze (que hacen referencia en su etimología a los pilotos japoneses auto-suicidas durante la Segunda Guerra Mundial) se originaron de la mano de la IAI Israel Aerospace Industries – en la década de los 90, aunque no sería hasta 2015-2016 cuando la proliferación de estos se hizo considerable.

 

Desde los 2000, el número de países que han adquirido o desarrollado sus propios drones kamikaze no ha dejado de aumentar, aunque Israel se posiciona como el país con mayor número de estos vehículos no tripulados, posicionándose en la vanguardia en cuanto a nuevas tecnologías aplicadas tal y como refleja el IAI Harop/IAI Harpy 2. Con un peso de apenas poco más de 20 kg y un alcance de hasta 1000 km, el IAI Harop es considerado uno de los mejores drones kamikaze del mercado. Lo que le hace realmente valioso es la capacidad de poder abortar el ataque, pudiendo el operario al mando del aparato (desde tierra) volver a realizar una ofensiva con la misma munición merodeadora.

 

Superior: Fechas que reflejan la introducción de las municiones merodeadoras desde su origen en la década de 1990. Center for the Study of the Drone.

 

TURQUÍA E IRÁN: LAS NUEVAS POTENCIAS DE LOS UCAV

 

El peso de la industria armamentística turca e iraní ha aumentado en los últimos años debido a la implicación de estos (de forma directa o indirecta) en conflictos actuales, así como por la venta a determinados Estados de sus piezas clave: los drones. No cabe duda de que Turquía, como parte fundamental de la OTAN a nivel geoestratégico, ha puesto énfasis en su reconocimiento internacional a través del hard power.

Parte de este dominio militar es consecuencia de la empresa Baykar Tech, nacida en 1986 como pilar de la industria automotriz, aunque acabó por derivar en la compañía líder en el desarrollo y construcción de UCAV’s. Tras convertirse en el principal proveedor de las Fuerzas Armadas turcas, Baykar ha producido hasta la fecha más de 500 drones, siendo su ‘producto estrella’ el Bayraktar TB2. Con una envergadura de 12 metros y más de 100 kg, el Bayraktar TB2 tiene el récord en altitud (casi 8000 metros) y resistencia (27h continuas) de la historia de la aviación turca, por lo que le ha permitido convertirse en servidor oficial de las fuerzas militares de Azerbaiyán, Catar y Ucrania. Las ojivas compatibles con este dron son las turcas MAM-L y MAM-C – Mini Akıllı Mühimmat / Micro Munición Inteligente -, controladas en todo momento desde una estación en tierra dotada de una plataforma hidráulica aérea y un sistema de potentes antenas y estabilizadores.

 

Escenarios bélicos donde se han desplegado los modelos más exitosos de los drones turcos, el Bayraktar TB2. (South Front)

 

El futuro de la industria turca de los drones pasa por tres nuevos modelos: Bayraktar Akıncı, Bayraktar TB3 y el Bayraktar Kızılelma. Los dos primeros, al igual que los anteriores Bayraktar, son aeronaves no tripuladas de mayor envergadura y más alcance y ratio, además de permitirles – en el caso del TB3 – el aterrizaje y despegue desde plataformas reducidas como portaaviones. La novedad vendrá de la mano del Bayraktar Kızılelma, un prototipo con salida al mercado en el año 2023 y que se configura como un híbrido entre dron y avión de combate autónomo capaz de superar la barrera del sonido.

En el caso de Irán, una de las empresas más reseñables del país asiático es HESA Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company – cuya sede se encuentra en la ciudad de Isfahan. Entre la producción de UCAV’s destacan el Shahid 136, HESA Karrar o Mohajer-6. Es necesario destacar que la industria de los drones iraní es empleada normalmente contra Arabia Saudí o los Estados Unidos en conflictos como el de Yemen o Siria. 

No obstante, en las últimas semanas, estos UCAV de HESA han resonado con más fuerza en relación a la guerra ruso-ucraniana debido a que el Kremlin se postula como el mayor poseedor de inteligencia iraní dentro del arsenal militar. Mientras que el HESA Karrar recuerda a una ojiva en su diseño, el dron Mohajer-6 es una de las últimas novedades del Estado persa al incorporar avances tecnológicos como vigilancia multiespectral, aunque recientemente ha mostrado fallos en el sistema de navegación, lo que ha impedido ser utilizado por parte del ejército de la Federación Rusa.

 

Por el contrario, el Shahid 136 o, rebautizado por los rusos, Geran-2 está siendo noticia por su empleo en los recientes ataques a Kyiv. Utilizado para ataques preestablecidos, este UCAV es de un tamaño reducido si se compara con los anteriores descritos, pues apenas posee 2 metros de envergadura y una velocidad máxima de 180 km/h con una ojiva en el morro de la aeronave. Su pequeño motor trasero está compuesto por dos aspas, por lo que es necesario – debido a sus 200 kg de peso – el auxilio de cohetes RATO durante las maniobras de despegue.

 

Dron Shahid 136 o Geran-2 a punto de impactar en el centro de la ciudad de Kyiv el 17 de octubre de 2022. The Objective.

 

CONFLICTOS ACTUALES: LA TECNOLOGÍA A DISPOSICIÓN DE LA GUERRA

 

La configuración de los conflictos en desarrollo ha dejado atrás, desde hace unas décadas, la clásica batalla militar para dar paso a un tipo híbrido donde, además, la utilización de tecnología puntera es cada vez más palpable. 

En el caso de Yemen, uno de los conflictos más relevantes de la actualidad pero que carece, si se compara con otros existentes, de la relevancia y cobertura internacional necesaria desde su estallido en 2014, la utilización de los UCAV por los tres bandos implicados – Al-Hadi con el apoyo de Estados Unidos, Arabia Saudí o Turquía, el Comité Supremo Revolucionario apoyado por Irán, grupos políticos nacionales y organizaciones insurgentes, así como Al-Qaeda y el ISIS – ha aumentado de forma considerable.

El principal objetivo de las partes es la destrucción de puntos sensibles o infraestructuras de primer orden como refinerías, aeropuertos y las capitales o urbes más relevantes sobre el terreno de este conflicto interno internacionalizado. En los últimos años, la fabricación local de drones ‘Made in Yemen’ es una realidad, sobre todo por parte de grupos insurgentes como los Hutíes, quienes cuentan con el asesoramiento tecnológico de los iraníes. El conocido como Samad-3 se consolida como el más avanzado de los drones rebeldes en territorio yemení, capaz de alcanzar los 250 km/h y una altura de 1500 metros, lo que supone un problema para algunos radares de detección como consecuencia de su vuelo en baja altura.

En el caso de Libia, a pesar de que la guerra civil – que condujo a la caída y posterior asesinato de Muamar el Gadafi – comenzó hace once años, el primer reporte de un ataque con drones sobre la población civil se produjo en el año 2020 tal y como refleja un informe de Naciones Unidas de marzo de 2021 en el que, no obstante, no se conoce si tras el ataque hubo víctimas mortales. El arma utilizada fue un dron kamikaze de fabricación turca conocido como STM Kargu-2, una aeronave de dimensiones reducidas con apenas 30 minutos de autonomía y una carga útil de poco más de 1.5 kg. Este tipo de armamentos, al igual que ocurre en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán en el Alto Karabakh, representan una proyección del poderío militar y tecnológico de las empresas turcas, cada vez más presentes en el panorama internacional.

Haciendo referencia al conflicto ubicado en el Cáucaso – conocido como Segunda guerra del Alto Karabakh -, la presencia de la Federación Rusa y Turquía provoca que la dimensión del conflicto se desarrolle en una esfera en la que los UCAV llevan a cabo casi el mayor peso de las acciones. Dentro de los empleados desde el estallido en 2020 destacan tres tipos: de reconocimiento, UCAV’s con ojivas y los loitering munition. Entre ellos hay dos presentes ya analizados como son el israelí IAI Harop / Harpy 2 (ejército armenio) o el turco Bayraktar TB-2 empleado por los militares azeríes. 

A pesar de la obsolescencia de Armenia en cuanto a tecnología militar, si se compara con Azerbaiyán, – aliado turco de primer orden – ya que carece de sistemas de detección de drones y armamento antiaéreo, no ha permitido la consideración de este conflicto como una guerra desigual como consecuencia de la involucración de la inteligencia rusa e israelí en el mismo.

Modelo Bayraktar TB2 de fabricación turca empleado por las fuerzas armadas azeríes. Este modelo ha tenido un papel fundamental en el conflicto con Armenia. (Oryx)

 

El último conflicto actual en el que también está implicado Rusia (como fuerza opresora) es en la guerra de Ucrania. Desde su comienzo en febrero de 2022, la sucesión de ataques con drones portadores de ojivas o merodeadores. En el terreno se concentran casi todos los drones analizados hasta el momento, pues la involucración de multitud de Estados es mayor que en otros escenarios bélicos, incluída la participación de la República de China / Taiwán a través de sus drones Revolver 860 de la empresa DronesVision.

Se trata de un dron desplegable con autonomía de aproximadamente 20 minutos y una capacidad de ocho morteros de hasta 60 milímetros y la posibilidad de customizarlo con el objetivo de ampliar el número de ojivas transportadas. El resto de UCAV’s implicados son el Bayraktar TB-2 turco en apoyo a Ucrania o el Shahed 136 iraní que es utilizado como dron kamikaze por parte del ejército ruso contra diversas ciudades, entre ellas, Kyiv.

Dron Teng Yun 2 de última generación de fabricación taiwanesa. (Asia Times)

 

CONCLUSIONES

 

A modo de colofón se puede dilucidar que la presencia de esta modalidad de drones utilizados en combate aumentará y se tornará más complejo como consecuencia de los avances tecnológicos. El objetivo es claro: la destrucción tanto de infraestructuras clave como provocar una ‘guerra psicológica’ cuyo fin es desestabilizar tanto al ejército regular contrario y a la población civil.

No obstante, la guerra de los drones presenta un problema y es la incorporación de estos elementos novedosos dentro de la legislación del Derecho Internacional. Hasta el momento, y a falta de una normativa internacional específica y unitaria para estas aeronaves, su utilización y acciones deben circunscribirse, tal y como estipula el Institut Català Internacional per la Pau, a la soberanía del espacio aéreo, el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario y evitar cualquier tipo de actividad que derive en crímenes de guerra o de lesa humanidad entre otros.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.