Pese a que la conocida como Guerra Fría entre las dos superpotencias del siglo XX (Estados Unidos y Unión Soviética) terminó en los años 90, poniendo fin a una dinámica de enfrentamientos indirectos en terceros países que marcó la política internacional, fundamentalmente del Tercer Mundo a lo largo de la segunda mitad del siglo, en la actualidad se da un nuevo tipo de «Guerra Fría».

La diferencia es que en este caso, la pugna no es por la hegemonía internacional, sino regional o incluso religiosa. Dos potencias regionales con intereses enfrentados y con dos maneras diferentes de entender el islam (Suníes y Chiíes), luchan por delegación en escenarios de Oriente Medio de manera indirecta a través de gobiernos o grupos armados.

Los conflictos que han sacudido Oriente Medio y el norte de África en los últimos años no se entienden sin el papel de Irán y de Arabia Saudí en los mismos. Los más destacados con implicaciones directas: Yemen, Siria o Irak, pero hay muchos otros escenarios donde ambas potencias regionales han influido: Marruecos, Túnez, Libia, Egipto o Sudán.

Este mapa muestra el papel y presencia de estas potencias en Oriente Medio.