Durante años, Ecuador fue considerado uno de los países más estables y tranquilos de América Latina, ajeno a los altos niveles de violencia que afectaban a sus vecinos. Sin embargo, esta situación comenzó a deteriorarse de forma acelerada con la irrupción de redes criminales transnacionales que han aprovechado su posición geográfica estratégica —entre Colombia y Perú, los mayores productores de cocaína del mundo— para convertir al país en una zona clave del narcotráfico global. A ello se ha sumado una preocupante permisividad institucional, marcada por la debilidad del sistema judicial, la corrupción en sectores clave del Estado y la falta de una respuesta integral por parte de las autoridades. Como resultado, Ecuador enfrenta hoy una crisis de seguridad sin precedentes, con un incremento alarmante de homicidios, extorsiones, motines carcelarios y atentados, especialmente en ciudades como Guayaquil o Esmeraldas. Para analizar en profundidad esta evolución, con...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



