El océano Pacífico se ha convertido en el epicentro de la gran rivalidad estratégica del siglo XXI. Como en la antigua pugna entre Roma y Cartago, hoy asistimos a una competencia entre una potencia hegemónica consolidada, Estados Unidos, y una potencia emergente con ambición global, China. Washington mantiene una clara superioridad militar y una red de alianzas y bases que rodean el perímetro marítimo chino, asegurando rutas comerciales clave y capacidad de disuasión. Pekín, por su parte, ha construido una impresionante expansión económica basada en interdependencias comerciales, control de recursos estratégicos como las tierras raras y una creciente influencia diplomática en el Indo-Pacífico. Sin embargo, ambos gigantes están atrapados en una dependencia mutua que limita la confrontación directa. El equilibrio en el Pacífico no se define solo por portaaviones o puertos, sino por la tensión constante entre comercio, poder mil
Accede a todo nuestro contenido sin límites y apoya la labor investigadora del think tank que más crece en el mundo hispanohablante.
GEOPOL 21
EL MOMENTO EUROPEO: POR QUÉ LA CUMBRE DE MÚNICH PUEDE CAMBIAR LA HISTORIA
La Munich Security Conference de 2026 no es una cumbre más en el calendario diplomático. Se celebra en un momento en que Europa enfrenta su mayor redefinición estratégica desde el final de la Guerra Fría. Con la guerra en Ucrania aún marcando el pulso del continente,...






