La Unión Europea, como actor geopolítico, necesita de una representación lejos de sus fronteras. Para ello, cuenta con su propio servicio diplomático que representa sus intereses en delegaciones en el extranjero.


El Servicio Europeo de Acción Exterior es el servicio diplomático de la Unión Europea. Desde 2011 tiene la responsabilidad de dirigir las políticas exteriores de la Unión, bajo el actual liderazgo del Alto Representante Josep Borrell. Todo ello ha sido aclamado por el bloque a favor del paneuropeísmo y puesto en tela de juicio por los contrarios al mismo. El problema central que sufre el organismo es la falta de cohesión que sufre la UE por sí sola, la incapacidad de tener un mensaje en conjunto debilita su imagen en el exterior.

Con representación en 130 delegaciones alrededor del mundo, el SEAE ayuda a la UE a tener una visión más global en todos sus aspectos, proyectos y votaciones. La Unión, que defiende la carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, interviene en cuestiones humanitarias, sociales y económicas más allá de sus fronteras, desde la oposición al régimen de Nicaragua o la financiación de gasoductos en Algeria, el SEAE es el órgano responsable de la dirección de las negociaciones, acuerdos y representaciones.

Más allá de que la UE tenga una representación diplomática, el SEAE también está formado por diplomáticos de los Estados Miembros. Es decir, es un órgano de cooperación multilateral para los Estados que lo conforman. Debido a esto, no tiene la capacidad para la toma de decisiones de forma unilateral, dependiendo directamente de las resoluciones de la Comisión Europea y de las votaciones del Parlamento Europeo.

El Servicio está subdividido en cinco áreas regionales de acción: Asia-Pacífico, África, Europa-Asia Central, América y Oriente Medio. En cada área regional hay departamentos encargados de temas de interés estratégico y valor social: migración, derechos humanos, coordinación de respuesta ante emergencias, asuntos financieros, etc.

Delegaciones y Oficinas del SEAE (EEAS)

El SEAE también juega un rol relevante en la defensa bélica de la UE gracias a tener departamentos específicos en el área de CSDP (Common Security and Defence Policy). Las delegaciones encargadas del CSDP se encargan de las misiones de construcción y mantenimiento de la paz. Por ejemplo, encontramos las misiones EULEX KOSOVO (European Union Rule of Law), EUAM UKRAINE (European Union Advisory Mission) o EUCAP SOMALIA (European Union Capacity Building Mission). Bajo el CSDP la Unión Europea se conforma como uno de los grandes actores geopolíticos a nivel militar. Tanto tomando un rol relevante en las misiones de mantenimiento de la paz o prevención de conflictos, como en la mejora de las relaciones exteriores de las naciones, la UE ha demostrado que puede (y debe) ser un bloque geoestratégico a tener en cuenta.

La política común de defensa se ha conformado gracias al Tratado de Lisboa de 2007 (TUE), en concreto gracias al Artículo 42, de dónde emanan los fundamentos básicos de las misiones militares promovidas por la UE, como, por ejemplo, la misión EUTM-MALI. Los Estados miembros podrán realizar una intervención militar (en un país no comunitario ni miembro del Tratado del Atlántico Norte) bajo la normativa de la OTAN, Carta de los Derechos Humanos de la ONU y del Artículo 42, 43 y 44 del TUE. Sería preciso subrayar la relevancia de la creación de la Cooperación Estructurada Permanente, conocida también como PESCO por sus siglas en inglés. El PESCO (Art. 42.6 TUE) facilita una mayor cooperación y coordinación entre los Estados miembros. Desde su puesta en marcha ha supuesto un desarrollo positivo hacia el camino de la autonomía estratégica.

Como se ha explicado anteriormente, el problema que sufre el órgano diplomático es la falta de cohesión en la toma de posicionamientos políticos. Un claro ejemplo son los derechos de la comunidad LGTB+. Países como Bélgica o Alemania son grandes defensores de los mismos, frente a países como Polonia o Hungría. Éstas dualidades impiden que la Unión se pueda representar como un proyecto consensuado y sólido, características indispensables para el ejercicio de la diplomacia. El expresidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, afirmó que la UE debía mejorar su “Weltpolitikfähigkeit”, es decir, su capacidad para influenciar en los quehaceres internacionales.

Pese a que la diplomacia europea cuenta con una buena capacidad de “soft power” (herramientas de persuasión diplomáticas), sus capacidades como “hard power” son puestas en duda. La herramienta de “hard power” más conocida globalmente son las fuerzas armadas. Países como Estados Unidos, Rusia o China suelen recurrir a ellas para ejercer presión. La UE carece de ellas, subyugando así bajo el mandato de la OTAN. Exceptuando el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania, dónde la UE sí que ha sido capaz de dar respuesta al conflicto mediante una serie de colectivas sanciones económicas, generalmente ésto no ha sido así (debido a cuestiones geopolíticas y económicas de cada estado miembro).

Política de Seguridad en la UE (El Orden Mundial)

Los ideólogos más próximos al eurofederalismo (la UE como un solo país), como Guy Verhofstadt, consideran que el SEAE cumplirá con los objetivos encomendados y servirá como referencia para los bloques internacionales (por ejemplo, la Unión Africana) para ejercer sus propias relaciones exteriores. Los retractores del mismo consideran que la UE debe ceñirse al tejido histórico del que emana. Europa se ha conformado gracias a naciones soberanas, no a fusiones interterritoriales sin tener en cuenta valores fundamentales como la cultura, idioma o religión. Aún más, el proyecto de la UE debe tener unas restricciones geográficas, según el think tank FAES (Alberto Carnero y Manuel Herrera. Europa: propuestas de libertad. FAES, 2009. Pág. 22).

 

EL SEAE EN LA PRÁCTICA

 

Teoría a parte, ¿Qué hace realmente el SEAE? Para comprobarlo, fijémonos en la misión EUBAM en Libia. Las responsabilidades del SEAE son la asistencia y desarrollo de control de fronteras y seguridad en las mismas. La misión no se realiza mediante intervenciones militares para la seguridad de la frontera, sino con la cooperación entre entes (públicos y privados) con el Servicio. Sus responsabilidades suelen recaer en tareas de asesoramiento a civiles, corporaciones privadas, gobiernos y similares.

Logo de la la misión EUBAM en Libia (EEAS)

Por el momento, parece que el SEAE se mantendrá como un órgano extra al funcionamiento de la UE. Para que ésta diplomacia funcione, se precisa de una clase política de corte europeísta y mirada en el extranjero. Y, sobre todo, un mensaje conjunto sólido.

Por otro lado el Servicio tiene la carga de mejorar las relaciones con los Estados Unidos, después de que el mandato del republicano Donald J. Trump las deterioró, como, por ejemplo, reduciendo las aportaciones al TTIP (Transatlantic Trade Investment Partnership). En el actual contexto de la guerra de Ucrania, la Unión puede verse obligada a comprar LNG (Liquified Natural Gas) a EEUU para solventar un problema de demanda y oferta de suministro de gas ruso, sumado al precio al alza de los productos energéticos.

También la aparente conclusión de la misión EUTM-MALI, propiciada por la retirada de las fuerzas francesas en el marco de la operación Barkhane, reabrirá el debate de las misiones militares de la UE, de la cual el SEAE es un gran responsable.

El futuro, incierto para los diplomáticos, potencialmente forzará la aparición de una Unión Europea soñada por unos y detestada por otros. Una Unión cohesionada, fuerte y autónoma. Y, por fin, estabilidad para que el Servicio Europeo de Acción Exterior tome las riendas de la diplomacia de la macroestructura internacional.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.