Después de ocho años, los resultados de la Iniciativa de la Franja y la Ruta son problemáticos. El incremento de la conectividad e integración va de la mano con las sospechas y preocupaciones de los países cercanos y lejanos. A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), la República Popular China pretende acercar Europa al este de Asia, conectando también Medio Oriente y el norte de África. Todos creen que las nuevas rutas de la seda son algo más que un sueño económico de la superpotencia emergente. De hecho, por el momento, la estrategia de Beijing cuenta con muchos participantes, pero pocos aliados fieles. Los aciertos de la IFR La nueva ruta de la seda terrestre ayuda a la República Popular por dos razones. En primer lugar, favorece el acceso a una zona rica en recursos energéticos: petróleo de Kazajistán, gas de Turkmenistán e hidrocarburos de Irán. Estos proyectos también permiten que el exceso de capacidad de producción en los...
ARMADA 2050: LA GRAN APUESTA ESPAÑOLA PARA PROTEGER SUS INTERESES EN EL MAR
La Armada española afronta una transformación profunda: debe reemplazar buques envejecidos, recuperar masa submarina y sostener su capacidad de operar en escenarios que van del...



