Durante décadas, la presencia militar extranjera en África estuvo asociada casi exclusivamente a operaciones antiterroristas, misiones de estabilización o intervenciones de mantenimiento de la paz. Sin embargo, el mapa actual de las bases militares revela una transformación mucho más profunda. El continente ha dejado de ser un escenario periférico para convertirse en uno de los principales espacios donde se dirime la competencia entre las grandes potencias, en un contexto marcado por la rivalidad estratégica, la protección de corredores marítimos, el acceso a minerales críticos y la creciente fragmentación del orden internacional. Comprender la distribución de estas instalaciones militares supone, en realidad, comprender cómo se está reconfigurando el equilibrio global del siglo XXI.







