El renovado llamamiento de Estados Unidos para que los países europeos de la OTAN aumenten su gasto en defensa hasta un 5% del PIB ha vuelto a tensar la cohesión transatlántica. Mientras Washington insiste en una mayor implicación militar de sus aliados, Europa responde con posturas divididas, cuestionando la viabilidad, la justicia y el propósito de esta exigencia. Este artículo analiza el trasfondo geopolítico, las distintas reacciones dentro de la alianza y los posibles caminos para equilibrar seguridad, soberanía y sostenibilidad fiscal. Una nueva meta ambiciosa: La propuesta de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, sugerida por algunos aliados como Polonia, supera ampliamente el actual compromiso del 2% y responde al nuevo contexto de amenazas, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania. Desigualdades entre aliados: Este umbral del 5% podría profundizar las brechas entre países miembros, ya que muchos aún no alcanzan ni el 2%. Supone un desafío e...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



