Europa está viviendo una pesadilla estratégica: aceptar una paz en Ucrania que implique ceder territorios a Rusia. Este escenario resucita los fantasmas del pasado, desde la política de apaciguamiento de Múnich hasta la Conferencia de Yalta, en la que las potencias decidieron el destino de continentes enteros sin una participación europea significativa. En la actualidad, Trump se presenta como mediador parcial, mientras que Putin trata de afianzar sus conquistas.
El conflicto en Ucrania, que comenzó con la invasión rusa de febrero de 2022, se encuentra en un punto crítico.

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