Mientras la guerra en Ucrania continúa, la Unión Europea busca desesperadamente fuentes de energía alternativas. Una opción se encuentra en su frontera sur.


En los últimos años se ha producido una transformación del escenario geopolítico de la energía en Europa. Desde que la invasión rusa interrumpió los mercados energéticos los precios del gas se han disparado, con efectos negativos en la economía mundial, la seguridad alimentaria y la tensión militar. Ante la posibilidad de que Moscú cierre los suministros de gas, la prioridad estratégica de los países europeos ha sido multiplicar sus esfuerzos diplomáticos para asegurar el suministro de gas fuera de Rusia.

Los múltiples retos a los que se enfrenta han obligado a la Unión Europea (UE) a replantearse el diseño de una política energética a la altura de los mismos. En mayo la Comisión Europea publicó su plan ‘REPowerEU’ para poner fin a la dependencia de la UE con respecto a los combustibles fósiles rusos en 2027. Para ello, los europeos han recurrido a productores de Azerbaiyán, Qatar, Corea, Japón, Israel, Turquía, Noruega y los Estados Unidos. Y más recientemente a Argelia, Nigeria, Egipto, Mozambique, Tanzania y Ghana. 

Sobre el papel, África podría tener un papel clave en el suministro de gas natural. En 2021 representó el 20 % de las importaciones europeas de gas. Aunque cuenta con el 13% de las reservas mundiales de gas natural y el 7% de petróleo, la falta de infraestructura, los desafíos de seguridad y el “gran juego” geopolítico han impedido durante mucho tiempo el aumento de las exportaciones africanas. 

LAS RESERVAS DE GAS EN ÁFRICA: CAPACIDADES E INCÓGNITAS 

En 2020 África tenía la cuarta mayor reserva de gas natural del mundo detrás de Oriente Medio, la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y la región de Asia Pacífico, según la Revisión estadística de energía mundial de BP de 2020. Este informe reveló que África tenía la vida útil de producción más grande del mundo de recursos de gas recuperables. Un aumento de las inversiones permitiría que el continente aproveche sus 12.9 trillones de metros cúbicos de reservas. 

Los principales productores de gas natural son Argelia, Egipto y Nigeria, juntos proporcionarán el 80 % de los flujos de gas natural previstos en África en 2022. El norte y el oeste de África dominan el mercado. Casi el 50% de las reservas probadas de gas de África se encuentran en el lado norte de la región, mientras que la parte occidental alberga alrededor del 30% de los recursos.  

Figura 1: Reservas de Gas Natural 1990-2020 (Climate Action Tracker)

Otros productores incluyen Costa de Marfil, Ghana, Gabón, Congo-Brazzaville, Angola, Namibia, Ruanda, Mauritania y Etiopía. Cabe destacar que Mozambique y Tanzania juntos generan poco menos del 2% de las reservas mundiales totales. 

Desde la perspectiva africana, líderes como el presidente senegalés Macky Sall quieren que sus países se beneficien de este recurso, incluso cuando sus homólogos europeos les han disuadido de perseguir combustibles fósiles en el pasado. Pero tampoco quieren exportarlo todo: el continente alberga a más de 600 millones de personas sin acceso a la electricidad. 

Si bien la inversión en proyectos de gas natural es imperativo para el desarrollo económico, según el African Energy Outlook (AEO), en los últimos años en África han tenido lugar 131 eventos climáticos extremos. Además, el continente alberga nueve de los 10 países más vulnerables al cambio climático. El aumento de la producción del gas natural perjudicará al clima. No obstante, los países africanos podrán aprovechar los ingresos obtenidos para financiar oportunidades de energía verde, y de este modo abordar la pobreza energética sin olvidar el objetivo de cero emisiones netas. ¿Es el gas un salvador económico o un mal necesario?

Desde la perspectiva europea, con el aumento de los costes del GNL estadounidense, que ahora domina las importaciones europeas de gas, los países europeos buscan opciones más baratas. Por eso, han pasado de pensar que el gas «no tiene futuro viable»  a colgarle una etiqueta “verde». Hoy se considera un combustible de transición. La guerra de Ucrania no sólo ha puesto de manifiesto las deficiencias del sistema de seguridad energético y de los compromisos climáticos de la UE, sino que también ha dejado al descubierto su hipocresía en política exterior. 

Algunos estados africanos han interpretado el interés europeo por el gas como una luz verde para aumentar su búsqueda de inversión en infraestructura que les permitirán aumentar la producción y el suministro. «Este es realmente un gran momento para África», dijo el director de la Unión Africana, Rashid Ali Abdallah, en la Conferencia COP 27 sobre el Cambio Climático. Sin embargo, persisten muchas incógnitas sobre la longevidad del interés de la UE por el gas y los riesgos que esto puede suponer para las economías africanas y la transición energética.

¿PUEDE ÁFRICA SATISFACER LA DEMANDA ENERGÉTICA EUROPEA?

Según los expertos, la UE debería poder reemplazar aproximadamente el 50% de 150-190 mil millones de metros cúbicos anuales de las importaciones de gas ruso en cuestión de 12 meses manteniendo los flujos a través de tuberías desde Noruega, Argelia y Azerbaiyán. La brecha del 50% restante deberá compensarse con una reducción de la demanda y un aumento de las importaciones de GNL de terceros productores. 

África producirá 73 mil millones de metros cúbicos de gas este año. Eso es aproximadamente la mitad de lo que los estados de la UE importan de Rusia el año pasado. Pero solo 7 mil millones de metros cúbicos de gas de África no están vinculados a contratos a largo plazo. Otros 29 mil millones de metros cúbicos están vinculados a contratos flexibles que podrían reestructurarse. Los estados de la UE tendrán que buscar alternativas navegando la geopolítica del continente. 

Figura 2: Las importaciones de gas natural europeas en 2021 (GIS)

Este año Alemania visitó Senegal para invertir en el yacimiento de gas Greater Tortue Ahmeyim. A pesar de que plantea preocupaciones ambientales, se calcula que producirá 2,5 millones de toneladas anuales a partir de diciembre de 2023. TotalEnergies de Francia intenta reavivar el proyecto Afungi para extraer gas en Mozambique. Valorado en 20 mil millones de dólares, se había suspendido por la amenaza yihadista en el país. Mario Draghi viajó a Argelia para afianzar la alianza energética tras la rotura de las relaciones diplomáticas entre España y Argelia. La empresa italiana ENI firmó un acuerdo con Sonatrach para suministrar 9 millones de metros cúbicos adicionales a los 21 mil millones que ya suministra. Italia también firmó un acuerdo con Angola y está en negociaciones para el desarrollo de la producción de GNL en Mozambique, que comenzará a finales de 2023.

Argelia y Egipto son importantes proveedores. Juntos representaron el 60% de la producción de gas natural en África en 2020, pero no pueden reemplazar el gas ruso a corto plazo. Rusia tiene una producción anual de 270 mil millones de bcm, mientras que Argelia tiene 120 mil millones de bcm, de los cuales el 70,50% está destinado al consumo interno. En Egipto más del 60% del consumo de gas natural todavía se utiliza en sus centrales eléctricas y la mayor parte de su GNL restante va a los mercados asiáticos.

Por estas razones, la Unión Europea firmó un acuerdo con Israel y Egipto para transportar gas natural desde Israel a Europa a través del país árabe. También, la UE está en conversaciones con Nigeria y Argelia para garantizar la financiación del gasoducto transahariano (4.128km) estimado en 21 mil millones de dólares. Se conectará a los gasoductos Trans Mediterráneos, Magreb-Europa, Medgaz y Galsi, los cuales ya suministran a Europa. Sin embargo, aún no está claro cómo y dónde se construirá. Otra opción es el gasoducto Nigeria-Marruecos (7.000km) de 25.000 millones de dólares. Este gasoducto atravesará unos trece países de África occidental una vez finalizado. No obstante, la rivalidad entre Argelia y Marruecos impide que haya una propuesta clara. Incluso si se completara el proyecto se enfrentaría a serios problemas de seguridad en el Sahel.

Figura 3: Proyectos de hubs y gasoductos de gas natural 2011-2021 (Rystad Energy)

 

Europa también valora  respaldar financieramente el gasoducto EastMed que conectará la red europea con Chipre, Israel y Egipto, con dudas respecto a la rentabilidad y las consecuencias medioambientales. El Transmed de 2.000 km conectará Argelia con Italia a través de Túnez. Galsi, un consorcio de Sonatrach, Edison, Enel y Hera Group, también está desarrollando un gasoducto entre Argelia e Italia de 837 km de largo.

Varios países, sobre todo Nigeria, Mozambique y Senegal han presionado para que Europa continúe poniendo a disposición apoyo financiero para nuevos proyectos de gas. Pero no es realista esperar que el gas africano pueda llenar el vacío dejado por Rusia. «Los países del norte de África suministran actualmente gas natural a Europa a través de gasoductos, pero no tienen la capacidad técnica para aumentar su producción y exportaciones», dice Simone Tagliapietra, investigadora del think tank Bruegel. Por lo que, es difícil ver volúmenes adicionales disponibles para Europa a corto plazo. 

LOS DESAFÍOS DE LAS RELACIONES UE-ÁFRICA EN UN NUEVOS ORDEN ENERGÉTICO 

La decisión de la UE de alejarse de la energía rusa es la oportunidad de África para defender el potencial del gas natural en las economías africanas, garantizando una transición energética económicamente sólida, ya que el gas se considera un “combustible de transición”. La ventaja de África son sus gasoductos existentes conectados a la red de gas europea y las exportaciones de GNL que se originan principalmente en Nigeria, Argelia y Egipto. Sin embargo, existen desafíos antes de que los suministros de gas africanos puedan reemplazar las exportaciones de gas rusas destinadas a Europa:

  1. África se enfrenta a una creciente demanda interna de gas y falta de infraestructura.
  2. Aprovechar el potencial de las reservas de gas natural depende en gran medida de si se encuentran en zonas de conflicto.
  3. Las inversiones europeas priorizarán cada vez más el aumento de las fuentes de energía limpia, lo que significa menos financiación para proyectos de gas a largo plazo en África.
  4. Una vez que África supere las dificultades de aumentar su producción de gas, se enfrentará a una intensa competición de los suministros de GNL de EE.UU. y Qatar en un mercado de gas europeo en declive.

Europa se ha visto obligada a replantearse su agenda de transición energética debido a la crisis Rusia-Ucrania. Este giro también viene con sus desafíos:

  1. Forjar nuevos acuerdos con los estados de la vecindad sur incrementa los riesgos de posibles choques geopolíticos. 
  2. La estrategia de la UE carece de un enfoque estratégico para fortalecer su resiliencia frente a los impactos exógenos 
  3. Su dependencia energética con Rusia ha tenido un alto costo político para su seguridad. 
  4. Si la UE quiere ser un actor geopolítico serio, debe anticiparse y reflexionar sobre qué medidas se pueden implementar para hacer frente a los actores que amenazan sus suministros energéticos.

Lo que es evidente es que los países africanos se enfrentarán a dificultades para desarrollar sus mercados de gas natural y el nuevo interés de Europa en el suministro de gas africano no durará mucho. Los políticos africanos deberán aprovechar al máximo las oportunidades actuales para suministrar gas a Europa. Pero Europa no puede repetir el mismo error de sustituir su arriesgada dependencia de los combustibles fósiles rusos por otra dependencia. Especialmente, si su objetivo a largo plazo es volverse autónoma en el ámbito energético.  

Por otro lado, tanto Europa como África deberán continuar ampliando las fuentes de energía limpia y garantizar su seguridad energética a largo plazo para cumplir sus objetivos de desarrollo en un panorama geopolítico mundial siempre inestable.


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