La Guerra de Ucrania ha demostrado hasta qué punto la comunidad internacional puede volver a dividirse en bloques, y polarizar la opinión pública mundial de una forma muy parecida a la que lo hacen las elecciones y los asuntos polémicos en un país. Lo vemos en EEUU y Europa, donde existe la percepción de que su propia posición contra Rusia es unánime en casi todo el planeta, del mismo modo que en unas elecciones altamente polarizadas, los electores creen formar parte siempre de la opinión mayoritaria. Sin embargo, el resto de países del mundo, y en específico en Asia, hace ya años que tienen una agenda distinta a la de los occidentales, y la Guerra de Ucrania no es una excepción. De hecho, los países asiáticos que, siguiendo las políticas de EEUU y Europa, se han opuesto totalmente a la invasión y hasta han emitido sanciones contra Moscú, han sido muchos menos que los occidentales.
EL GIRO HACIA CHINA QUE PONE A ESPAÑA EN EL PUNTO DE MIRA DE EE. UU.
El tablero internacional ya no se rige por reglas simples ni por alianzas inamovibles. En un mundo cada vez más multipolar, donde el poder se reparte entre varios actores globales, las decisiones diplomáticas adquieren un peso estratégico crucial. España se encuentra...







