Abr 28, 2026

MALÍ AL BORDE DEL COLAPSO: YIHADISTAS Y REBELDES LANZAN EL GOLPE DEFINITIVO

Escrito por Manuel Paz Bernal

El 25 de abril de 2026 una ofensiva militar en coordinación entre las fuerzas del Frente de Liberación de Azawad y el grupo yihadista Grupo de Apoyo Islam y los Musulmanes (JNIM), ha supuesto todo un golpe, quizas irreversible, para el gobierno de Malí que puede llevar al colapso de la propia Junta Militar, la fragmentación territorial del país y un terremoto geopolítico que trasciende el marco regional.

Un nuevo acontecimiento militar ha vuelto a sacudir el Sahel. La ofensiva coordinada de JNIM y el FLA suponen un nuevo desafío de consecuencias imprevisibles en una región muy volátil con enormes debilidades que puede terminar fragmentada y con el auge de un emirato islámico expansionista.

Este análisis se ha realizado aún con los acontecimientos en curso, por lo que la situación es variable. Sin embargo, ya se pueden extraer algunas conclusiones de los hechos producidos el día 25 de abril por su gravedad e impacto. Los acontecimientos que se llevan produciendo en Mali desde la aparición de una insurgencia yihadista en 2012, así como sus consecuencias a nivel regional, se han venido desarrollando en diferentes artículos, observatorios e informes en GEOPOL 21, por lo que este artículo se centrará exclusivamente en los acontecimientos y consecuencias de los hechos más inmediatos sucedidos en Mali.


LAS RELACIONES ENTRE JNIM Y EL FLA.

La asociación entre ambas organizaciones es compleja pero no nueva. JNIM y el FLA llevan cooperando en sus acciones desde hace años, aunque nunca con la coordinación y proyección de fuerzas que han demostrado en la reciente ofensiva.

Fuente- Red Social X.

La colaboración traspasaba el acuerdo de no agresión siendo el ejemplo más evidente la batalla de Tinzaouaten, donde ambos grupos provocaron, hasta ahora, una derrota sin precedentes del África Corps ruso en el Sahel.

Ambas organizaciones tienen objetivos diferenciados pero los lazos tribales, familiares y comerciales (importante papel de los tráficos ilícitos) facilitan un entendimiento. Mientras el FLA busca la independencia de la región de Azawad, JNIM es una organización yihadista de ámbito transnacional con una importante proyección en todo el Sahel y con ambiciones de expansión hacia los países costeros de África Occidental.

El FLA tiene un importante factor étnico donde los tuaregs son mayoritarios, aunque pueda existir otras minorías etnicas dentro del grupo, la organización se identifica como tuareg siendo sus líderes de esta etnia. Su mando es unificado y su área de actuación está delimitada territorialmente.

Por su parte JNIM es un grupo descentralizado, integrando por diferentes katibas autónomas pero conectadas, la religión islámica es el elemento unificador siendo un grupo multiétnico recayendo su liderazgo en Iyad Ag Ghali, un tuareg originario de Azawad. Este último hecho es fundamental para comprender el pacto y coordinación entre el FLA y JNIM.

Como se ha mencionado, ambas organizaciones tienen objetivos diferenciados, pero no incompatibles. Pese a que JNIM busca un emirato islámico que pueda abolir las fronteras estatales actuales que considera heredadas del proceso de descolonización, podría admitir el surgimiento de una nueva frontera, con un gobierno de corte islamista que pudiera servir de refugio seguro para el grupo en diferentes acciones hacia otros escenarios.

Aunque la alianza entre JNIM y el FLA pueda parecer consolidada y efectiva tampoco es descartable una fractura. En abril de 2012, separatistas y yihadistas lograron expulsar a las tropas malienses de Azawad, pero el pacto rápidamente se rompió expulsando los yihadistas a los independentistas del poder.

La situación es diferente, ambas organizaciones están mejor estructuradas, las acciones parecen estar más planificadas, cuenta con una mayor experiencia militar, el contexto internacional es diferente y las alianzas militares de Malí han cambiado, siendo ahora Rusia, a través del África Corps, su principal aliado militar.

 

 

ANTECEDENTES MÁS INMEDIATOS A LA OFENSIVA.

 

Desde septiembre de 2025, JNIM ha llevado a cabo la denominada “Yihad económica” contra Bamako. Estas acciones tenían el objetivo de bloquear la capital de suministros e intentar lograr el colapso por desabastecimiento de la Junta. Malí es un país sin salida al mar, por lo que la mayoría del suministro energético y de bienes es suministrado por carreteras, siendo sus principales conexiones de abastecimiento las rutas con Senegal, Guinea y, en menor medida, Mauritania.

JNIM aprovechando su notable presencia en áreas rurales donde de facto ejerce una débil gobernanza, pero efectiva, puso en marcha una ofensiva con el objetivo de controlar las carreteras e intentar ahogar la economía maliense. Estas acciones no solamente han provocado una crisis de desabastecimiento en Bamako, sino que lograron reforzar al grupo estableciendo peajes cobrando derechos de paso, se abastecieron de combustible (mientras que entre las fuerzas de seguridad escaseaban), comerciaban con los bienes incautados y ejercieron una dura campaña psicológica que erosionaba la legitimidad del régimen.

En esta fase de la guerra JNIM llegó a establecer check points sin oposición a escasa distancia de la capital, por lo que se temió que un asedio prolongado pudiera hacer caer al gobierno sin necesidad de tomar la capital militarmente.

Desde hace semanas, gracias a negociaciones y acciones militares, la situación de colapso se ha aliviado. Pero no por ello se han abarato los costes, ya que la crisis en el Estrecho de Ormuz, también, afecta al Sahel.

Teniendo en cuenta los hechos actuales, no se puede descartar que los yihadistas pusieran fin a esta campaña de hostigamiento económico para preparar nuevas acciones como las ocurridas en la actualidad.

El gobierno movilizó importantes recursos, con apoyo ruso, para garantizar el suministro e impermeabilizar las fronteras con Senegal y Mauritania, donde considera que JNIM mantiene una retaguardia segura. Está movilización de recursos ha podido ser aprovechada por los yihadistas cuya alta movilidad y conocimientos del terreno le da ventajas para haber planificando la reciente ofensiva.

Mapa sobre el bloqueo que JNIM ejerce sobre Malí. Fuente: Critical Threats.

Por su parte, el Frente de Liberación de Azawad es un grupo que ha demostrado ser el mejor operador de drones comerciales con fines militares en la región. Sus acciones con uso de drones han sido destacadas siendo su objetivo predilecto el África Corps ruso, a quien en julio de 2024 le infringió una dura derrota en Tinzouaten. El FLA considera que, si el África Corps es vencido o su fuerza es retirada de Azawad, el gobierno maliense de manera autónoma sería incapaz de poder mantener la región.

El FLA es un grupo étnicamente mayoritario tuareg, aunque los tuaregs no son una etnia homogénea en sus planteamientos políticos existiendo clanes afines a Bamako. Un factor que ha podido facilitar la ofensiva al norte del país ha sido la decisión de Bamako de integrar las milicias tuareg afines a las órdenes directas del estamento militar maliense, una cuestión que a pesar de las declaraciones formales de sus líderes ha podido crear malestar en las filas por una posible falta de autonomía y la dependencia de mandos ajenos a la región.

Desde el prisma regional no debe pasar inadvertido que recientemente Bamako reconoció al Sáhara Occidental como parte de Marruecos, revocando su decisión de reconocimiento a la Republica Árabe del Sahara Occidental. Este hecho marca aún más las distancias con Argelia, un país con el que Malí comparte amplias fronteras al norte, que había propiciado en el pasado acuerdos de paz entre malienses y separatistas de Azawad y con quien Bamako mantiene tensas relaciones acusándolos de prestar apoyo a los independentistas.

Este hecho, teniendo en consideración, la importante rivalidad que mantiene Argelia y Marruecos que se proyecta a cualquier escenario, ha podido ser tomado en consideración en Argel que podría ver un hecho positivo la independencia de la región norteña de Azawad, pudiendo haber facilitado la planificación de la ofensiva sobre el norte de Malí desde territorio argelino.

 

 

¿QUÉ HA OCURRIDO DESDE EL 25 DE ABRIL?

 

Una ofensiva militar sin precedentes desde que JNIM se conformó en 2017 como una asociación de grupos yihadistas locales bajo los preceptos de Al Qaeda, junto al grupo separatista Frente de Liberación de Azawad ha demostrado, una vez más, la frágil situación de seguridad que se vive en Malí.

La ofensiva desde primera hora de la mañana del día 25 de abril se habría centrado, principalmente, en las localidades de Kidal, Gao, Sévaré, Kati y Bamako. La acción ha sido muy bien planificada y ejecutada, con acciones simultaneas que ha sorprendido a las fuerzas estatales. Con ella se ha pretendido buscar la desconexión del país de norte a sur, con el objetivo de aislar Azawad del resto de territorio esperando establecer un territorio propio y no solo una toma de manera transitoria.

En las dos primeras ciudades, el FLA habría contado con un papel protagonista, situadas ambas ciudades en la región de Azawad. En Kidal, ciudad considerada por los rebeldes como su capital política, el FLA habría penetrado hasta lograr la toma de los principales edificios administrativos y militares de la ciudad. La ciudad fue tomada en noviembre de 2023 por mercenarios rusos de Wagner, tras la retirada de MINUSMA y el repliegue separatista (en 2023 bajo las siglas CMA, Coordinadora del Movimiento de Azawad).

Tras horas de negociaciones y por la situación de asedio, el FLA habría llegado a un acuerdo de repliegue del Africa Corps que se habría retirado de la ciudad y, posiblemente, lo haga de toda la región, dejando desguarnecido amplias zonas del país y abandonado a sus aliados estatales.

Esta retirada ha provocado un aceleramiento de los hechos y un desmoramiento de diferentes posiciones menores pero estratégica que abre la opción a un rápido avance de los grupos insurgentes hacia Bamako y otras posiciones cuyo asalto no estaría planificado. Se está viviendo una situación de anarquía, vacío de poder y descontrol.

Los insurgentes habrían provocado un número muy elevado de bajas en las filas malienses, se habrían apoderado de un importante arsenal, han dejado inoperativas distintas estaciones de control aéreo de drones y han podido hacer cientos de prisioneros de las fuerzas locales. Todo un golpe operativo, táctico y psicológico con un fuerte impacto en la situación política y de seguridad del país.

Respecto a la presencia rusa, su efecto disuasorio, resistencia, su falta de compromiso y nula capacidad de respuesta parece estar siendo claves para la debacle militar que se está produciendo. El África Corps se había convertido en el pilar de seguridad de Mali.

Los rusos han mantenido canales de comunicación con los rebeldes a expensa de Bamako para garantizar un repliegue seguro y sin tomar en consideración a sus socios locales. Su retirada consensuada, posiblemente, replanteara la alianza actual de los rusos con Bamako y otros gobiernos locales, considerando su actitud como una traición por algunos sectores militares. Aunque su presencia aún parece ser clave para garantizar la viabilidad del gobierno local.

La consolidación de la toma de Kidal es todo un hito para los separatistas y yihadista, que vuelven a tomar el control de una importante ciudad a nivel estatal.

En Gao los atacantes intentaron su toma, pero lo que en principio podía haber sido un asalto infructuoso podría convertirse en una nueva conquista tras la captura de Kidal. Gao es la principal ciudad al este de Malí, cuenta con una importante base aérea, es un eje de comunicación con Níger y fundamental para luchar contra las células locales de Dáesh muy activas en áreas fronterizas con Níger y la región maliense de Menaka.

En Gao los asaltantes llegaron a derribar un helicóptero, han tomado importantes rutas de acceso a la ciudad (incluida la localidad minera de Intahaka), por lo que esta posición podía bloquear el acceso al repliegue desde otra áreas del norte y provocar un nuevo abandono consensuado de rusos hacia el sur.

Unidades del FLA tomando instalación militar en Kidal. Fuente: X

 

En Sévaré, Kati y Bamako, el peso de la ofensiva habría sido llevado por JNIM. En la primera ciudad los yihadistas han perseguido corta el eje de comunicación entre el sur y el norte del país. Ello podría dificultar una rápida respuesta desde Bamako hacia posiciones hacia el norte y este del país, una respuesta que por los acontecimientos recientes parece inverosímil.

Sévaré podría convertirse en la zona segura ante el masivo repliegue desde el norte, por lo que se ha convertido en un punto de alto valor estratégico, línea de defensa y coordinación ante la ofensiva yihadista y separatista. La ciudad alberga una destacada base aérea.

Sévaré está muy cerca de Mopti considerada la principal ciudad del centro del país. En esta acción de intento de asalto podría haber participado refuerzos de JNIM llegado desde Burkina Faso. En el área de Mopti la principal katiba actuante está bajo el mando de Amadou Kouffa considerado el segundo líder de JNIM. A través de un comunicado, JNIM habría reclamado la toma de Mopti, aunque lo más probable es que fuera de manera transitoria.

La ciudad de Kati es considerada el fortín militar de Malí, cuenta con importantes instalaciones militares y residencias oficiales. En las acciones sobre esta ciudad, JNIM habría hecho uso de drones y un vehículo suicida bomba (VBIED) contra la residencia de ministro de defensa que habría resultado asesinado junto a otros altos mandos militares. Aunque, el grupo ha reconocido que su objetivo era el líder de la Junta Militar Assimi Goita, el coronel sigue sin hacer una aparición pública por lo que crece los rumores si sigue al frente del país y cuál es su paradero.

Militar maliense repeliendo ataques en Kati. Fuente: Reuters.

El último punto destacado de los ataques de JNIM sería Bamako, aunque no se ha producido una infiltración de la magnitud de otros puntos, la capital ha registrado tiroteos y explosiones. Hay que recordar que un atentado con un número muy reducido de terroristas ya puso la seguridad de la ciudad en entredicho cuando llegaron a tomar de manera momentánea el aeropuerto internacional.

De nuevo, el Aeropuerto Internacional de Senou, en las inmediaciones de Bamako (Base militar 101), ha sido el objetivo de los asaltantes, cuyo asalto, por ahora, habría sido repelido. En su defensa habría participado personal ruso y maliense y habría sido movilizado importante material militar pesado que habría jugado un papel transcendental para evitar su caída en manos insurgentes.

La tensión en Bamako sigue siendo muy alta, no solamente por el asedio que podría estar sufriendo, sino por el desconcierto entre las tropas y civiles locales ante el desconocimiento de quien se encuentra al frente del país y la situación de caos actual que podría suponer el fin de Mali como estado tal y como se conoce.

Es muy probable que las acciones de JNIM en la capital estuvieran orientadas a su aislamiento, en impedir la salida de refuerzos y bloquear el aeropuerto.

JNIM sabiendo de sus limitaciones militares para tomar la capital, pudo actuar en la ciudad con dos objetivos como servir de distracción para actuar en otras ubicaciones con menor presión, así como para el efecto psicológico de que Bamako es un objetivo que puede ser alcanzable. Para JNIM tomar Bamako por la vía militar es un objetivo para el que no tendría capacidad. La capital sigue contando con importantes recursos humanos y materiales que impiden su conquista, además de que JNIM carece del apoyo social como para tomar el gobierno.

Distribución territorial de los diferentes grupos armados con presencia en el Sahel. Fuente: X (Thomas van Linge, @ThomasVLinge).

 

¿QUÉ EFECTOS PUEDE TENER ESTAS ACCIONES?

Como se ha mencionado, los acontecimientos están en cursos y es precipitado poder extraer unas conclusiones definitivas, pero si podemos sacar algunas deducciones con los datos expuestos y los hechos acaecidos.

La situación en Malí es extremadamente frágil, la Junta no tiene la fortaleza suficiente para poder resolver la situación con su estrategia y alianzas actuales. Una respuesta a corto y medio plazo es inviable e inverosímil. Las perdidas humanas y materiales son muy altas, siendo difícil que Mali puede llevar a cabo una contraofensiva de largo alcance más allá de mantener las posiciones que aún están bajo su control.

La región de Kidal y amplias zonas del norte del país podría haber quedado en manos de los separatistas. Posiblemente se intente tomar otras ciudades destacadas como Gao y Tombuctú. El FLA se apresurará en intentar lograr apoyo internacional, algo complicado a corto plazo, y hacer un llamamiento a otras comunidades tuareg dispersas por la región del Sahara (Libia, Níger y Argelia) para afianzar un estado propio. Ello podría suponer la fragmentación territorial definitiva de Malí.

A pesar del fortalecimiento de sus capacidades militares con importantes compras de material militar por parte de Mali, este no ha tenido un papel de superioridad ni decisivo si no va acompañado de medidas políticas, económicas y sociales que refuercen la acción militar.

Es destacable que la capacidad aérea que le aportaban los drones TB2 Bayraktar a Malí ha sido testimonial en el campo de batalla, por lo que da a entender que estos aparatos se encuentran inoperativos por falta de mantenimiento, estaciones de control o escasez de munición.

Los excesos cometidos por militares y las fuerzas rusas juegan un papel decisivo para perder legitimidad entre la población, que ven que los esfuerzos militares y su elevado coste no se traduce en una mejora de la seguridad y mejor gobernanza.

La presencia rusa no está teniendo los efectos deseados, es un despliegue insuficiente, muy caro de mantener, con un fuerte carácter represor, impunidad en sus acciones y que provoca desazón entre ciertas capas de la población que lo ve como una fuerza extranjera orientada en sus propios intereses y de la Junta. La asistencia del África Corps ha hecho al país menos autónomo en seguridad y más dependiente de su aportación.

Tanto fuerzas locales como rusas han mostrado sus carencias al no haber detectado con antelación una ofensiva de la magnitud como la acaecida. Ello ha demostrado una falta de operatividad en la recopilación de información y elaboración de inteligencia, errores que ponen en evidencia su eficacia.

Además, lejos de la dialéctica del régimen que acusa a sus vecinos y actores exteriores de facilitar las acciones terroristas, en la reciente ofensiva por los puntos que han sido atacados, las mayorías de acciones han sido planteadas y ejecutadas desde el interior del país, lo cual cuestiona el discurso de la Junta que apunta a conspiraciones externas.

Respecto a los aliados Níger y Burkina Faso que conforman junto a Malí la Alianza de Estados del Sahel (AES), se ha podido corroborar que es una asociación frágil, con grandes limitaciones e inoperativa, que tienen un mayor carácter simbólico y propagandístico en sus mensajes antioccidentales que una eficacia real sobre el terreno. Tanto Níger como Burkina Faso tienen una complicada situación interna que les impide prestar apoyo militar a Bamako.

Ambos países carecen de capacidad aérea para apoyar a Malí con un rápido despliegue de tropas, mientras que por tierra las vías de comunicación con ambos países son inseguras y están muy expuestas para una posible asistencia por tierra. Se desconocen si han podido desplegar drones para ejercer apoyos puntuales a fuerzas malienses, pero la capacidad de fuego de estos aparatos, su autonomía y radio de control son limitadas en un espacio muy amplio.

Hay que recordar que las distancias en el Sahel son inmensas, con vías de comunicación escasa y donde JNIM y la filial de Dáesh controlan amplias áreas rurales fronterizas donde podrían bloquear un supuesto apoyo terrestre.

A nivel interno, la Junta Militar de Mali queda muy cuestionada por lo que no se puede descartar un cambio de gobierno o la caída de la propia Junta en favor de otras opciones políticas.

El FLA ha obtenido una conquista militar que lo consagra como un actor relevante en la región controlando una zona bisagra entre el Sahel y Magreb. Con el paso de los días se podrá evaluar hasta qué punto puede convivir con JNIM, como se dividen las cuotas de poder y si esta alianza es estable o solamente circunstancial. El gran numero de militares capturado y el poder exhibido serán una baza importante en posibles negociaciones para abrirse como un actor legitimo en la zona, pero le podría lastrar su vinculación con un grupo de índole yihadista como JNIM.

JNIM es el gran beneficiario de la ofensiva en Mali. El grupo ha visto reforzada su capacidad militar con la toma de importante armamento y material, así como de rehenes para poder negociar. No solo se verá reforzada su capacidad operativa, también el aspecto financiero ya que podría tomar diversas minas para su financiación y hacerse un actor más relevante en el tráfico de armas.

La capacidad de JNIM, de nuevo, ha sido subestimada. El grupo ha demostrado ser capaz de movilizar miles de efectivos (muchos de ellos menores adolescentes), contar con una logística efectiva, con una importante red de información y movilizar numerosos recursos. JNIM se ha podido convertir en el grupo yihadista más importante de África, pudiendo rivalizar directamente en capacidad militar con actores estatales.

Aunque Dáesh no forma parte de la coalición que ha llevado la ofensiva en Malí (el grupo rivaliza fuertemente con JNIM en diversas zonas del Sahel), podrá aprovechar el vacío de poder y hacer algunas acciones destacadas al este de Mali, donde mantenía un fuerte pulso con las fuerzas malienses y rusas.

 

 

CONCLUSIONES

 

El Sahel vuelve a estar sobre el tablero de seguridad. A pesar de que Europa no tenga una presentación física en la zona, no debería permitir la instauración de un posible emirato islámico en sus fronteras avanzadas, en las puertas del continente y en una zona de gran impacto para nuestra seguridad como es la franja del Sahel y Magreb.

Aunque es poco probable que ello pueda ocurrir de manera inmediata, no es descartable a medio plazo que en el Sahel pueda instaurarse un régimen islamista.

Europa también ha variado en sus posicionamientos estratégico. Lo que antes era imposible admitir como era un régimen islamista en Siria o la vuelta de los Talibán en Afganistán, ahora son sistemas políticos aceptados.

En esta aceptación ha jugado un papel destacado la cuestión migratoria, ya que diversos países de la Unión Europea abogan por un mayor pragmatismo y cooperar con estos gobiernos a cambio de aceptar repatriaciones.

La cuestión migratoria es inherente al Sahel de donde actualmente proceden un gran número de inmigrantes que llegan a la UE. Un posible cambio de regímenes en el Sahel que actualmente son fieles aliados de Rusia con quien Europa mantiene un conflicto abierto en Ucrania, por otros gobiernos islamistas pero cooperadores en materia migratoria, quizás puedan ser aceptados como una muestra más del pragmatismo extremo de la geopolítica actual.

Los gobiernos regionales que pudieron valorar una asociación militar con Rusia en detrimento de Occidente podrían revalorar esta opción después de los acontecimientos en Malí, pudiendo virarse de nuevo hacia Europa. La UE podría aprovechar la situación para destacarse como un socio fiable, comprometido y creíble en materia de seguridad regional y en la suya propia, ya que África es un territorio especialmente sensible para los intereses europeos.

La situación es muy tensa, siendo muy difícil nuevas asociaciones en seguridad. Las Juntas siguen instauradas en su lenguaje antioccidental (principalmente antifrancés), reviviendo la sombra colonial pero que deberían evaluar si una soberbia excesiva no provocará su derrumbe. Turquía puede ser un actor en alza a nivel regional.

Las Juntas que conforman la AES ha aumentado su represión política, incluida, la prohibición de partidos políticos y organizaciones sociales, lo cual demuestra una mayor preocupación por una posible contestación popular.

Su inicial apoyo popular con el que contaron puede ir descendiendo conforme la situación de seguridad y la precaria situación económica empeoren.

El aliado ruso ya no es tan fiable como hace años, el ejemplo de Siria que es un país más estratégico para Rusia que la zona del Sahel y donde se dejó caer a un aliado consolidado como Bashar al Asad, debería estar vigente.

Además, Rusia no ha salido de Siria y está intentando mantener unas relaciones cordiales con las nuevas autoridades islamistas, lo cual podría repetir en otros escenarios.

Para Rusia el Sahel es una zona muy cercana a Europa donde poder proyectar su guerra híbrida sobre la Unión Europea, favoreciendo las redes criminales que facilitan el flujo de inmigrantes y drogas hacia Europa.

Su presencia en esta área no le causa un desgaste interior (los integrantes del África Corps son personal contratado, no reclutas), su despliegue es pagado por los gobiernos locales, pudiendo obtener nuevas fuentes de ingresos con la explotación de minerales y es una zona remota que no le afecta a su seguridad de manera directa. Rusia seguirá interesada en estar presente en el Sahel, pero quizás la Junta de Malí y sus aliados puedan comenzar a dudar de su fiabilidad y eficacia para seguir en el poder.

El éxito logrado por JNIM y su fuerte expansionismo hace crecer el temor a una mayor violencia a nivel regional. El efecto psicológico y real logrado reforzara su estrategia regional y ambiciones, pero, también, puede valorar que exponerse en exceso hacia el exterior y una proyección excesivamente agresiva pueda recibir mayor contestación militar regional e internacional.

La descentralización del grupo, la autonomía de sus lideres locales, la juventud entre sus filas y unas ambiciones no consensuadas podría dar lugar a escisiones internas.

Los últimos acontecimientos en Malí pueden cambiar el statu quo abriendo una nueva etapa de incertidumbre en una región que para su desgracia y de quien la habita está muy lejos de conseguir la estabilidad que necesita.

 

 

INFORME: MALÍ AL BORDE DEL COLAPSO: YIHADISTAS Y REBELDES LANZAN EL GOLPE DEFINITIVO

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Manuel Paz Bernal

Analista en Terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales por la Universidad Pablo de Olavide; Experto Universitario en Crimen Organizado por el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado; Director de Seguridad privada por la Universidad Europea Miguel de Cervantes; así como diversos cursos en análisis del Terrorismo en el Campus Internacional para la Seguridad y Defensa (CISDE).

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