La relación entre España y Marruecos constituye uno de los ejes geopolíticos más sensibles del Mediterráneo occidental. Aunque Madrid y Rabat mantienen una intensa cooperación económica y en materia migratoria y antiterrorista, persisten profundas divergencias sobre soberanía territorial, control de flujos migratorios, delimitación marítima y equilibrio estratégico regional. Rabat ha desarrollado durante las últimas dos décadas una política exterior más ambiciosa y asertiva, utilizando la presión migratoria, la diplomacia energética y el apoyo internacional a su posición sobre el Sáhara Occidental como herramientas de influencia. Frente a ello, España representa no solo sus propios intereses nacionales, sino también los intereses de la Unión Europea y de la OTAN en una región crecientemente inestable. Una rivalidad histórica que trasciende el Estrecho Las relaciones entre España y Marruecos nunca han sido estrictamente bilaterales. Desde el siglo XV...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



