La relación entre España y Marruecos constituye uno de los ejes geopolíticos más sensibles del Mediterráneo occidental. Aunque Madrid y Rabat mantienen una intensa cooperación económica y en materia migratoria y antiterrorista, persisten profundas divergencias sobre soberanía territorial, control de flujos migratorios, delimitación marítima y equilibrio estratégico regional. Rabat ha desarrollado durante las últimas dos décadas una política exterior más ambiciosa y asertiva, utilizando la presión migratoria, la diplomacia energética y el apoyo internacional a su posición sobre el Sáhara Occidental como herramientas de influencia. Frente a ello, España representa no solo sus propios intereses nacionales, sino también los intereses de la Unión Europea y de la OTAN en una región crecientemente inestable.
BAB EL MANDEB, BAJO PRESIÓN: LA OFENSIVA HUTÍ QUE PUEDE SACUDIR EL COMERCIO MUNDIAL
Yemen afronta su escalada militar más grave desde la tregua de 2022. Los hutíes han avanzado hacia Moca mientras las fuerzas gubernamentales combaten en varios frentes. La disputa ya no afecta solo al equilibrio interno: amenaza Bab el Mandeb, arteria para el...







