La relación entre España y Marruecos constituye uno de los ejes geopolíticos más sensibles del Mediterráneo occidental. Aunque Madrid y Rabat mantienen una intensa cooperación económica y en materia migratoria y antiterrorista, persisten profundas divergencias sobre soberanía territorial, control de flujos migratorios, delimitación marítima y equilibrio estratégico regional. Rabat ha desarrollado durante las últimas dos décadas una política exterior más ambiciosa y asertiva, utilizando la presión migratoria, la diplomacia energética y el apoyo internacional a su posición sobre el Sáhara Occidental como herramientas de influencia. Frente a ello, España representa no solo sus propios intereses nacionales, sino también los intereses de la Unión Europea y de la OTAN en una región crecientemente inestable.
DEL CAMBIO POLÍTICO A LA TRAGEDIA HUMANITARIA: EL NUEVO ROSTRO DE VENEZUELA
Seis meses después de la salida de Nicolás Maduro del poder, Venezuela continúa enfrentándose a uno de los periodos más complejos de su historia reciente. A la incertidumbre derivada de la transición política se ha sumado una nueva catástrofe: dos terremotos que han...







