La relación entre España y Marruecos constituye uno de los ejes geopolíticos más sensibles del Mediterráneo occidental. Aunque Madrid y Rabat mantienen una intensa cooperación económica y en materia migratoria y antiterrorista, persisten profundas divergencias sobre soberanía territorial, control de flujos migratorios, delimitación marítima y equilibrio estratégico regional. Rabat ha desarrollado durante las últimas dos décadas una política exterior más ambiciosa y asertiva, utilizando la presión migratoria, la diplomacia energética y el apoyo internacional a su posición sobre el Sáhara Occidental como herramientas de influencia. Frente a ello, España representa no solo sus propios intereses nacionales, sino también los intereses de la Unión Europea y de la OTAN en una región crecientemente inestable.
M23, RWANDA Y LOS MINERALES DEL CAOS: ANATOMÍA DE LA GUERRA EN LA RDC
La guerra en la República Democrática del Congo no es un conflicto aislado, sino la expresión más visible de una crisis regional que hunde sus raíces en el colapso del Estado, la herencia del genocidio ruandés, la competencia por recursos estratégicos y la rivalidad...







