Durante décadas, el crimen organizado en América Latina fue descrito como un negocio de contrabando y narcotráfico. Hoy ese enfoque es insuficiente. Las redes criminales de la región han mutado en actores geopolíticos no estatales capaces de moldear la política interna, condicionar relaciones bilaterales y alterar las rutas del comercio global. Su capacidad de adaptarse, diversificar economías y controlar corredores estratégicos las convierte en un poder paralelo que compite con los Estados. El crimen organizado latinoamericano ha evolucionado: ya no es solo una economía ilícita basada en el narcotráfico, sino un actor geopolítico no estatal con capacidad para influir en la política, controlar territorios y afectar rutas comerciales globales. Diversificación y control territorial: los grupos criminales se han expandido hacia sectores como la minería ilegal, el contrabando de minerales estratégicos y la trata de personas, consolidando un poder económico y ...
LA GEOPOLÍTICA DE LAS INFRAESTRUCTURAS AFRICANAS: CONECTIVIDAD, RECURSOS Y COMPETENCIA GLOBAL
África está redibujando sus conexiones mediante ferrocarriles, puertos, gasoductos, presas y carreteras que enlazan yacimientos y centros productivos con los mercados mundiales. La infografía reúne...



