Hay momentos en los que un conflicto deja de ser “uno más” en el tablero global y empieza a afectar a cosas muy concretas y directas en nuestro día a día: precios, suministro, decisiones políticas e incluso seguridad. Lo que está pasando con Irán ha pasado ya por muchas fases de manera acelerada, encontrándose ahora en un punto de máxima incertidumbre política y militar.
Tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel al inicio del conflicto, la respuesta iraní no se ha limitado a gestos simbólicos como en otras ocasiones y ha supuesto un ritmo sostenido de las hostilidades, tanto contra Estados Unidos e Israel, como contra países ribereños del golfo Pérsico. Esto, en particular ,es lo que ha supuesto un terremoto económico a lo que se le ha sumado el estrangulamiento del tráfico comercial civil en el estrecho de Ormuz. A todas luces, pese al descabezamiento

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