En menos de una década, Polonia ha pasado de ser un “punto vulnerable” a perfilarse como la principal potencia terrestre europea. Todo ello gracias a que el país destina entre el 4,5 % y el 4,7 % de su PIB a defensa, la cifra más alta de toda la OTAN, y ejecuta una modernización militar sin precedentes: carros de combate de última generación, sistemas avanzados de defensa aérea y un aumento masivo de efectivos. Todo ello ocurre mientras crecen las amenazas procedentes de Rusia y Bielorrusia, junto con actos de sabotaje e injerencia atribuidos a Moscú dentro del territorio polaco, como se ha visto recientemente mediante drones y grupos saboteadores en vías férreas. El resultado es un nuevo equilibrio de poder en la OTAN y la UE, con Varsovia en el centro de la seguridad del flanco oriental. Polonia ante el fin de la inocencia estratégica Desde la anexión rusa de Crimea en 2014 y, sobre todo, desde la invasión de Ucrania en 2022, Polonia ha asumido que su seg...
LA GEOPOLÍTICA DE LAS INFRAESTRUCTURAS AFRICANAS: CONECTIVIDAD, RECURSOS Y COMPETENCIA GLOBAL
África está redibujando sus conexiones mediante ferrocarriles, puertos, gasoductos, presas y carreteras que enlazan yacimientos y centros productivos con los mercados mundiales. La infografía reúne...



