En menos de una década, Polonia ha pasado de ser un “punto vulnerable” a perfilarse como la principal potencia terrestre europea. Todo ello gracias a que el país destina entre el 4,5 % y el 4,7 % de su PIB a defensa, la cifra más alta de toda la OTAN, y ejecuta una modernización militar sin precedentes: carros de combate de última generación, sistemas avanzados de defensa aérea y un aumento masivo de efectivos. Todo ello ocurre mientras crecen las amenazas procedentes de Rusia y Bielorrusia, junto con actos de sabotaje e injerencia atribuidos a Moscú dentro del territorio polaco, como se ha visto recientemente mediante drones y grupos saboteadores en vías férreas. El resultado es un nuevo equilibrio de poder en la OTAN y la UE, con Varsovia en el centro de la seguridad del flanco oriental.
EL ACUERDO QUE CAMBIARÍA EL MUNDO: TRUMP, PUTIN Y EL FUTURO DE UCRANIA
La guerra de Ucrania entra en una fase decisiva, mientras un supuesto acuerdo de paz impulsado por el equipo de Donald Trump —filtrado a la prensa internacional— promete redefinir no solo el mapa de Ucrania, sino también el equilibrio de poder en toda Europa. El...







