La relación entre Estados Unidos y Europa vive una paradoja: aumentan las tensiones comerciales y tecnológicas, pero también crece la necesidad de cooperación ante el avance de China. Mientras Washington apuesta por el liderazgo industrial y la acumulación masiva de datos, Europa defiende un modelo regulado basado en privacidad, interoperabilidad y small data. Pese a las diferencias, ambos saben que el futuro del orden digital global exige convergencia estratégica, no fragmentación.
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EE. UU. y Europa tienen enfoques distintos en comercio y regulación tecnológica, pero necesitan convergencia para enfrentar el ascenso tecnológico de China.
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La IA se convierte en terreno estratégico: EE. UU. apuesta por big data y flexibilidad; Europa, por regulación, privacidad y small data.

GEOPOL 21
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