¿El mundo se acaba en 2026?
Puede que no en términos literales, pero el orden internacional que conocíamos, sí que está puesto en entredicho.
Apenas han transcurrido dos meses del año y los cinco continentes ya han experimentado movimientos geopolíticos de enorme calado. Lo que durante décadas entendimos como el “orden heredado de 1945” —basado en instituciones multilaterales, equilibrios de poder relativamente estables y reglas compartidas— muestra signos evidentes de agotamiento y cuestionamiento interno. La arquitectura internacional surgida tras la Segunda Guerra Mundial ya no responde a las dinámicas de poder, competencia tecnológica, rivalidad estratégica y fragmentación política del siglo XXI.
Nos encontramos ante una transición histórica:






